Lo que el PNP nunca ha querido entender

Por: René X. Pereira
Presidente de PR por la Familia

¿Quién finalmente fue la persona responsable de pintar de blanco el portal LGBTT en el viejo San Juan? Algunos pensaron que había sido algún grupo religioso o movimiento ultraconservador de derecha. No fue ninguno de ellos. Fue por orden de la ex primera dama Beatriz Rosselló, la misma que semanas antes había inaugurado esta estructura para conmemorar el movimiento LGBTT y presentar a Puerto Rico como destino turístico gay. Seguramente indignada y dolida porque los activistas LGBTT que tanto apoyó su gobierno, fueron los primeros que le dieron la espalda y la puñalada a su esposo. Lo cierto es que Ricardo Rosselló fue el gobernador que más hizo en favor de la agenda gay en Puerto Rico. Mucho más que Sila, Aníbal y García Padilla juntos. Creó un comité asesor permanente en Fortaleza, estableció un plan a largo plazo para beneficio de ellos que incluía a todas las agencias del gobierno, dio luz verde para que se pudiera alterar el certificado de nacimiento, como exigían los trans, aprobó órdenes ejecutivas en favor de ellos, etc. Cecilia La Luz, activista de los grupos LGBTT twiteó lo siguiente: “Gracias Gobernador @ricardorossello por lograr nuevas protecciones y apoyo a la equidad para las comunidades LGBTT. Gracias por crear el primer comité asesor LGBTT en la historia”.

Al final y a la postre la realidad monda y lironda es que los grupos feministas y LGBTT no votan mayoritariamente por el Partido Nuevo Progresista (PNP). Una realidad que este partido nunca ha querido reconocer. La fuerza electoral más grande del PNP no se encuentra en estos grupos, sino en el sector conservador del país, que incluye a los votantes cristianos. De hecho, Ricardo Rosselló ganó con una ligera ventaja en las pasadas elecciones porque hizo un compromiso con el sector creyente, compromiso que luego no cumplió y prefirió apoyar a los que son los enemigos naturales del PNP. Los mismos que más tarde pedían la cabeza de Ricardo Rosselló.

Lamentablemente el PNP sigue en el mismo engaño. No acaban de abrir los ojos. Recientemente muchos legisladores, incluyendo a algunos cristianos conservadores, salieron en apoyo de la comisionada residente Jennifer González para que fuera secretaria de estado y se convirtiera en gobernadora. Me pregunto ¿dónde están las convicciones de los que han dicho que defienden a la iglesia? Jennifer González fue la que defendió y apoyó abiertamente el proyecto 238 y otros más en favor de la agenda gay mientras era presidenta de la Cámara. Siendo comisionada residente, fue de los pocos legisladores republicanos que apoyó un proyecto para restringir la libertad religiosa. Gracias a Dios, el mismo no tuvo los votos para ser aprobado en el Congreso. Más aun, estando en esa posición, nunca apoyó los proyectos en favor de la libertad religiosa que se radicaron en este cuatrienio bajo Trump.

El PNP sigue creyendo que los revoltosos, los pelús, las de las pañoletas verdes, Ricky Martin y René Pérez (que no viven en PR) y los activistas gays son los que les apoyan y cuando vengan las elecciones, van a votar por su partido. Como dice el americano: “Its not going to happen”. Pero los estrategas del partido siguen cometiendo el mismo error táctico. Queriendo jugar el juego político de tratar de estar bien con todo el mundo, se van a quedar sin la soga y sin la cabra. Peor aún, estos grupos reaccionarios y radicales son insaciables e imposibles de complacer. Y ahora, la última “bofetada” al sector creyente es la designación de Zoé Laboy, enemiga acérrima del sector creyente, como secretaria de la gobernación. Una vez más, para complacer a los grupos feministas y lgbtt, mientras se le da una puñalada al sector creyente. No esperábamos este regalito de la gobernadora Wanda Vázquez.

Por otro lado, el sector creyente en Puerto Rico, a quien le dio la espalda el PNP, no va a volver a caer en la misma trampa. Los cristianos votantes en Puerto Rico (que son muchos más que los otros grupos) desean que quienes afirman representar nuestros valores, sean firmes de la misma manera en que lo son aquellos que defienden la agenda gay. Algunos estarán endosando un nuevo partido conservador: Proyecto Dignidad. Porque han concluido que en el PPD, el PNP y otros partidos minoritarios, no hay nada que buscar. Otros, frustrados, han expresado que no saldrán a votar en las próximas elecciones. Hay una mayoría silente que observa lo que está sucediendo y sigue perdiendo la confianza en los políticos de turno.