El creyente y la política

Hoy comienzo una serie para hablar sobre el controversial tema del creyente y la política.

Por: Pastor Milton Picón Díaz
Presidente Morality in Media – PR

“Como se que es un tema que enciende pasiones, que es tabú para algunos y confronta lealtades partidistas, quiero comenzar con una advertencia a todos los que leerán este escrito y a aquellos que sin ni siquiera leer la totalidad del mismo van a querer opinar. Los comentarios que se viertan aquí deben hacerse en forma civil, respetuosa y manteniéndose en el tema del escrito. No comente sin haber leído antes, y no diga lo que no dice el escrito. Dele espacio a otros para comentar y no se envuelva en dimes y diretes innecesarios con otros de los amigos que comentando difieran de su punto de vista. No aproveche la coyuntura para publicar sermones, enlaces o estudios bíblicos sobre el tema. Eso lo podemos hacer en otro momento en donde queramos compartir con la audiencia lo que otros maestros, predicadores, escritores y analistas dicen del tema. El propósito de escribir esto es de mantener un diálogo constructivo y respetuoso”.

Primera Parte

El tema del creyente y su relación con el mundo de la política, no es nuevo. Se ha discutido por siglos, a favor y en contra, con los mismísimos argumentos. Puerto Rico no es la excepción.

La única diferencia en esta ocasión es el hecho de que como país estamos en una encrucijada. Vivimos en un país en quiebra, con una junta federal que más que supervisar lo fiscal, lo quiere controlar.

¿Por qué y cómo hemos llegado hasta aquí?

Por la irresponsabilidad de los partidos principales que han gobernado nuestro país en las pasadas décadas. Ha llegado un momento en que el pueblo, el ciudadano de a pie, se ha dado cuenta de que los partidos y la mayoría de los políticos actuales, no van a dejar de hacer lo que han hecho hasta el día de hoy y que nos ha llevado a la ruina.

Cuando los países llegan al punto en que hemos llegado nosotros, a las famosas encrucijadas, tienen que empezar a tomar decisiones, que no pueden ser “seguir haciendo lo mismo, una vez tras otra, esperando resultados diferentes”, como dicen que Albert Einstein definió la locura.

En tiempos así donde hay sectores amplios que piden a gritos un cambio, se levantan también oportunistas que viven del mundo de las prebendas políticas, pero que nunca han accedido al poder político y se aprovechan del descontento popular, para pedir un turno al bate. En las últimas semanas hemos visto a conocidos socialistas uniéndose para formar una nueva colectividad. Estos últimos no serán jamás mejores que los que ya están, aunque sí tienen grandes posibilidades de ser mucho peores de los que ya están, por las filosofías que los mueven.

En este nacimiento de nuevas colectividades, también aparece una oferta de grupos que durante mucho tiempo han tenido serias preocupaciones por el país, pero que por razones diversas no se habían animado a hacer una incursión bien pensada en el mundo de la política. En el pasado si se habían dado iniciativas pequeñas, algunas de discusión dentro de las filas cristianas, particularmente de las evangélicas, y otras desde perspectivas civiles, pero se quedaron en eso, en intentos. La única excepción a esto fue el movimiento católico de los 60´s con el Partido Acción Cristiana (PAC). El desastre que este último dejó fue de tal magnitud que hasta en décadas pasadas todavía se levantaban olas de rechazo a la idea de mezclar política partidista con religión, o más bien el de crear partidos religiosos. No obstante, el tiempo pasa y la gente aprende de los errores de otros.

Esta semana en curso, el lunes 15 de abril, el periódico El Vocero, bajo una primera plana titulada “Fiebre Partidista para 2020” y una noticia de 3ra página bajo el titular de “Oleada de Partidos para 2020”, menciona que hay varios movimientos de corte conservador buscando la inscripción de partidos dentro de la Comisión Estatal de Elecciones. El Vocero escoge publicar esta noticia empezando la Semana Santa, con toda la intención de crear un issue. Posiblemente con la intención de que todos los analistas políticos de noticias y periodistas le cayeran encima a estas nuevas propuestas.

Hasta la Fortaleza, en forma indirecta opinó, cuando el Director Ejecutivo y Asesor del Gobernador en la Oficina del Tercer Sector y Base de Fe, Hector A. Albertorio Blondet, en su página de Facebook habló de “la creación de un nuevo partido político religioso”, cosa que por cierto no es verdad. Ni siquiera el periódico que publicó la noticia dijo algo como eso. Eso se lo sacó de la manga. Este empleado del Sr. Gobernador fue más allá, criticando que se iniciara la Semana Santa así, como si fueran las personas propulsoras de partidos civiles conservadores, los que provocaron la publicación de la noticia. Ahí se le fue la guagua al ayudante del Gobernador y muestra claramente que la Fortaleza le teme a un movimiento de pueblo de esa naturaleza.

Ciertamente reconocemos y lamentamos la generalizada apatía e indiferencia que una parte del pueblo cristiano mostró durante mucho tiempo hacia las realidades sociales y políticas de nuestro país. No obstante, vemos en este reciente y organizado interés en estos asuntos, una evidente acción de Dios en el corazón de creyentes a animarlos a profundizar y participar en la vida pública del país. Sin lugar a dudas el poder redentor y renovador de Cristo, no solo afecta al individuo, sino también las esferas social, económica, cultural y política en las que éste se desenvuelve. Personalmente creo que es en el campo político donde menos hemos llevado, a pesar de su importancia, las respuestas que Dios ofrece en su Palabra. Esto posiblemente explique el grado de corrupción que vive el país, y la necesidad de que hombres y mujeres de verdaderos valores hagan su incursión en este espinoso y peligroso mundo que necesita desesperadamente exponerse a unas enseñanzas que aunque parten de la Palabra de Dios, tienen una inmensa posibilidad de afectar el bien común, porque son valores que trascienden lo religioso.

Mañana: ¿Por qué creo en movimientos políticos civiles que tengan una agenda de país amplía y por qué no creo en partidos religiosos o cristianos?

El cristiano y la política

Saludos a todos y gracias por acompañarnos para ser la voz de los que no tienen, de los mas vulnerables, nuestros niños, nacidos o por nacer.

Dr. César Vázquez Muñiz
Portavoz PR por la Familia

Jesús nos dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.” Los cristianos tenemos doble ciudadanía. Aspiramos a ser algún día ciudadanos de los cielos pero ya somos ciudadanos de esta tierra. Tenemos igualdad de derechos y deberes ante el estado como todos los demás, crean o no crean. Ni mas ni menos. Tenemos el derecho y el deber de participar en los procesos que nos afectan. Eso incluye la política, la del estado y la de los partidos. Tenemos el derecho de expresar nuestras convicciones y que se nos escuche con el mismo respeto con que se escuchan a otros. No sólo esperamos que se nos escuche sino que exigimos que se tome en cuenta lo que decimos, particularmente a la hora de crear las leyes que nos van a gobernar. De lo contrario seremos ciudadanos de segunda clase, obligados a sostener un gobierno, a la vez que se discrimina contra nosotros.

Los que creemos en Dios, los que creemos que hay valores absolutos y que no todo termina con la muerte, somos la mayoría en Puerto Rico. Pero hay algunos que pretenden que nos callemos. Esos que proponen que el único discurso público legítimo es el que nace del materialismo y el secularismo. Esos que pretenden que abandonemos nuestras convicciones mientras ellos se aferran a las suyas. Esos que nos acusan de fundamentalistas pero persiguen y destruyen a todos los que no piensan como ellos. Esos que niegan que existan verdades absolutas pero con su verdad atropellan a los que no piensan igual. A esta nueva persecución le llaman diversidad e inclusión. El argumento es “completa separación de iglesia y estado”.

Toda ley implica una valoración de la realidad, un marco de referencia, una moral y una antropología, una visión particular de lo que es el hombre. La pregunta es: ¿qué moral va a fundamentar las leyes de Puerto Rico? ¿La moral de la mayoría, que tiene una visión trascendental de la vida o la moral de una minoría, materialista y relativa a la conveniencia ?

Escuchemos algunas palabras del Diario de Sesiones de la Convención Constituyente: Ernesto Ramos Antonini, pág. 14 “Pido a Dios que os ilumine y que guíe vuestras deliberaciones para bien de Puerto Rico” Dijo Antonio Fernós Isern, pág. 14“ Dios querrá que bajo la constitución que habremos de hacer aquí, nuestro pueblo tenga siempre a la cabeza de su Judicatura un intelecto tan ponderado, una conciencia tan recta y una personalidad de tan armónicos relieves. Dios lo querrá y también lo querrá el pueblo puertorriqueño.” Continúa Fernós Isern y cito: “…a ustedes, compañeros delegados de la Asamblea Constituyente del pueblo de Puerto Rico, que es libre y por eso puede constituirse por sí mismo, como se creó Dios a sí mismo; que es libre porque Dios lo creó libre y porque Dios puso la idea de la libertad en el pensamiento del hombre y puso la fuerza y la voluntad para ampararla…”

Finaliza el cardiologo y primer Comisionado Residente Fernós Isern recordando las palabras del “apóstol don Ramón Baldorioy de Castro” y cito “terminaré diciendo en esta ocasión de cosecha, como se dijo en aquella ocasión de siembra: “Gloria a Dios en las alturas y Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.”

Dice don Jaime Benítez refiriéndose a la Carta de Derechos: “el primer punto que establece es el relativo a la libertad de conciencia, el derecho de todo ciudadano a reverenciar a Dios de acuerdo con su propio criterio…” pág. 1343 Finaliza Don Jaime Benitez “Y quiero decir, señor Presidente, que si esta carta de derechos merece la aprobación de la Convención Constituyente, en mi opinión y en la opinión de mis compañeros, ella habrá de ser motivo de satisfacción, de orgullo y de reconocimiento al alto nivel de educación, de civilidad cristiana y democrática, que informa la cultura puertorriqueña.” Pág. 1345

El documento que nos rige tiene como trasfondo la moral cristiana y reclama como ayudador a Dios al declarar en su preámbulo “puesta nuestra confianza en Dios Todopoderoso…” Aquellos que pretenden desterrar a Dios del discurso público y acallar la voz de los cristianos desconocen la historia y le hacen violencia.

Tenemos el derecho y el deber de participar en el proceso político. Tenemos el derecho de exigir que aquellos que reciben nuestro respaldo con el voto respeten y protejan nuestros valores. Debemos exigir que se proteja la vida desde antes de nacer. Debemos exigir que se respete el derecho de los padres a criar a sus hijos y que se respete el derecho de los padres a intervenir para proteger sus hijos. Eso incluye a la menor embarazada. ¡A mis hijos los crio yo! Debemos exigir la protección de la libertad de conciencia y de expresión de los profesionales cristianos. Todo lo anterior se fundamenta en el derecho a vivir de acuerdo a nuestras convicciones cristianas.

Debemos:

1. Orar por todos los líderes de nuestro pueblo. Son objeto de mucha presión. Necesitan sabiduría, claridad de visión y firmeza de carácter.

2. Retomemos nuestra responsabilidad de educar a nuestros hijos, de formar su carácter y de comunicarles nuestra fe. No podemos delegar esto a la escuela, a los medios electrónicos ni tan siquiera a la iglesia. Seamos ejemplo de lo que predicamos.

3. La iglesia tiene que enseñar todo el consejo de Dios incluyendo lo que atañe a la sexualidad humana. La iglesia tiene que enfrentar con verdad y compasión los conflictos que genera la sexualidad en los niños, en los adolescentes y en los adultos. Ministrar a la familia no es opcional, es fundamental.

4. Tenemos que participar en las discusiones sobre los temas que nos atañen, en la escuela, en la comunidad y en el partido.

5. Exijamos integridad a nuestros políticos.

6. Conozcamos los candidatos. Votemos en primarias. No hay que esconder nuestra preferencia política. Ello no debe crear diferencias entre nosotros. Si las crea es síntoma de nuestra carnalidad.

7. Mantengamos la comunicación con los que nos representan. Déjeles saber su sentir.

Si no participamos en los procesos políticos otros decidirán por nosotros y afectarán a nuestros hijos.Tenemos que reevaluar lo que hemos hecho en el pasado en esta área. Debemos preguntarnos si nuestras estrategias han sido correctas.

Debemos preguntarnos si ha llegado el momento para cambiar la manera de hacer las cosas. Debemos preguntarnos si para este momento nos ha levantado Dios.

Que el Dios Todopoderoso bendiga a Puerto Rico. Muchas gracias.