¿Pasó de moda el matrimonio?

MiltonPor Milton Picón
Presidente Morality in Media – Puerto Rico

El pasado 10 de Julio el periódico El Nuevo Día publicó un artículo titulado: “El matrimonio no está de moda”. Ver este tipo de titular a los que nos tiene acostumbrado el periódico ultra liberal El Nuevo Día, ofende. Bajo el pretexto de compartir unas estadísticas lanzan este sugestivo titular.  Vale la pena preguntarse, ¿Por que? Las razones sobran, hubo una vez, hace un tiempo atrás, en que los gobiernos y los propios medios de comunicación privilegiaban la institución del matrimonio. Desde el gobierno se radicaban leyes y proyectos que no solo privilegiaban dicha institución, sino que también lo alentaban en las generaciones de niños y jóvenes. Los medios de comunicación hacían lo propio, lo que se escribía, lo que aparecía en películas, novelas, series, etc., era una representación positiva del matrimonio. El mensaje era claro, la institución era buena y deseable.

Pero llegó la Revolución Sexual y todo comenzó a cambiar, los divorcios comenzaron a escalar y los gobiernos y medios lejos de alentar y privilegiar esta institución milenaria, la comenzaron a atacar, los primeros radicando leyes creando cada día más caudales para divorciarse, eliminando el adulterio como un delito y los segundos haciendo representaciones en donde se ve el matrimonio como algo “decadente, represivo, anticuado, estático, aburrido, rígido y arcaico”. Los medios proponen el sustituir el matrimonio con otros tipos de arreglos los que catalogan de “libres, dinámicos, sinceros, espontáneos y creativos”. Al asi hacerlo debilitan la institución y le llevan el mensa a las nuevas generaciones de que EL MATRIMONIO NO ESTÁ DE MODA.

Hay un ataque continuo, casi diario al matrimonio y a los valores tradicionales

Antes se veía el matrimonio fundamentalmente como como un pacto permanente, en el cual los hijos y su bienestar eran de interés prioritario. Eso cambió y se ha transformado en una relación inicialmente planteada como permanente, en la cual el compañerismo, la igualdad y la realización personal llegan a ser tan o más importante que el bienestar de los hijos. Esto último tiene un nombre: EGOISMO. Si cada miembro de la pareja toma fundamentalmente el matrimonio como medio para la búsqueda de su propia realización personal, en vez de verlo como una aventura de auto entrega mutua, por medio de la cual padres e hijos crecen hacia la madurez, es muy probable que el resultado no sea muy alentador. De hecho, las propias estadísticas actuales de disfunción social que vivimos hoy es una prueba fehaciente de esto.

Actitudes modernas que se reflejan en frases como: “si te hace sentir bien hazlo” o “tengo derecho a ser feliz”, unido a la filosofía de vida de que yo solo me comprometo con aquello que me va a traer auto-satisfacción, han marcado a toda una generación. Ahora hasta grupos de mujeres concibe el matrimonio como una institución odiosa, creada por machos chauvinistas para mantenerlas oprimidas y en sumisión. Otra razón del debilitamiento matrimonial es que la importancia del hombre ha sido minimizada reflejando la actitud de una feminista que en una ocasión dijo que “la mujer sin un hombre, es como un pez si una bicicleta”.

Otro gran problema que causa el ataque a la institución del matrimonio es el aumento de la ilegitimidad. En los Estados Unidos desde los 70´ se ha duplicado el índice de ilegitimidad. En el 1992, en Puerto Rico cuando se veía la revisión del Código Penal, se creo una Comisión Especial sobre Criminalidad. Era común escuchar de muchos deponentes, incluyendo al propio Departamento de la Policía decir que los estudios y perfiles socio-económicos de los adolescentes que estaban cometiendo una gran cantidad de delitos en el país mostraban que venían de familias disfuncionales en donde el padre estaba ausente. En los Estados Unidos mientras más hijos se tengan fuera del matrimonio más dinero se recibe en ayuda del gobierno (welfare). Si se casan, pierden los beneficios.

Cuando vamos a ver la aportación negativa de los medios de comunicación en el debilitamiento del matrimonio, vemos una tendencia similar a la del gobierno. Hay un ataque continuo, casi diario al matrimonio y a los valores tradicionales. ¿Cuántos de nosotros hemos visto escenas de parejas casadas en actividad sexual, en películas, novelas o series? Es rarísimo verlas, y cuando aparecen se ven en el contexto de una institución enferma, abusiva y llena de violencia. Los temas que se anuncian son terribles y hasta en el teatro, lo más que vende son los temas como: “Le pegue un Cuernito”, en su semana número tal. Hasta el propio gobierno y su Instituto de Cultura, presenta, “El Callejón de los Cuernos”. Sin lugar a dudas una dieta continúa de este tipo de mensajes pueden llevarle a creer a un niño o a un adolescente que no existen matrimonios monógamos saludables, y hacerle creer que si ven alguno tienen que tener la sospecha de que están viviendo una doble vida.

Tanto el gobierno como los medios masivos de comunicación no pueden perder de perspectiva de que ejercen una función educativa, para bien o para mal. Lo que aparece en la ley, o escrito en un periódico y presentado a través de las pantallas chicas y grandes no solamente son un reflejo de lo que fuimos o somos, sino también pueden augurar lo que seremos en un futuro.

matrimonio moda

La ideología marxista en la familia

anca mariaLa doctora Anca-María Cernea, del Centro de Diagnóstico y Tratamiento Victor Babes y presidenta de la Asociación de Médicos Católicos de Bucarest (Rumania) pronunció la siguiente ponencia en el Sínodo el pasado viernes:

Santidad, Padres Sinodales, hermanos, represento a la Asociación de Médicos Católicos de Bucarest. Pertenezco a la Iglesia Católica rumana de rito griego. Mi madre era una dirigente política cristiana que estuvo encarcelada durante diecisiete años por los comunistas. Aunque mis padres estaban comprometidos para casarse, no pudieron hacerlo hasta 17 años después. Durante todos aquellos años, mi madre esperó a mi padre, sin saber siquiera si estaría aún vivo. Fueron heroicamente fieles a Dios y a su compromiso. Su ejemplo demuestra que la gracia de Dios puede sobreponerse a unas circunstancias sociales terribles y a la pobreza material.

Los médicos católicos que defendemos la vida y la familia vemos que, ante todo, nos encontramos en una batalla espiritual. La pobreza material y el consumismo no son la causa primera de la crisis de la familia. La causa primera de la revolución sexual y cultural es ideológica. Nuestra Señora de Fátima dijo que los errores de Rusia se propagarían por todo el mundo. Se hizo primero de forma violenta, con el marxismo clásico, matando a decenas de millones de personas. Ahora se hace mediante el marxismo cultural. Hay una continuidad, desde la revolución sexual leninista, a través de Gramsci y de la Escuela de Frankfurt, hasta la actual ideología de los derechos homosexuales y de género.

El marxismo clásico pretendía rediseñar la sociedad adueñándose por medios violentos de la propiedad. Ahora la revolución va más lejos: pretende redefinir la familia, la identidad sexual y la naturaleza humana. Esta ideología se hace llamar progresista, pero no es otra cosa que la tentación de la serpiente antigua para que el hombre se haga el amo, reemplace a Dios y organice la salvación en este mundo.

Es un error de naturaleza religiosa; es gnosticismo. Los pastores tienen la misión de reconocerlo y de alertar al rebaño de este peligro. “Buscad, pues, primero el Reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura”. La misión de la Iglesia es salvar almas. En este mundo el mal proviene del pecado. No de la disparidad de ingresos ni del “cambio climático”. La solución es: Evangelización. Conversión. No un dominio cada vez mayor por parte de las autoridades. No un gobierno mundial. Esos son hoy en día los agentes principales de la imposición del marxismo cultural, por medio del control de la natalidad, la salud reproductiva, los derechos de los homosexuales, la ideología de género, etcétera.

Lo que el mundo necesita hoy en día no es que se limite la libertad, sino libertad verdadera, liberación del pecado. Salvación. Nuestra Iglesia estuvo prohibida durante la ocupación soviética. Pero ninguno de nuestros doce obispos traicionó la comunión con el Santo Padre. Nuestra Iglesia sobrevivió gracias a la determinación y el ejemplo de nuestros obispos, que resistieron en las cárceles y entre el terror. Nuestros prelados pidieron a los fieles que no siguieran al mundo. No que cooperan con los comunistas.

Ahora necesitamos que Roma le diga al mundo: “Arrepentíos de vuestros pecados y volved a Dios, porque el Reino de los Cielos está cerca”: No sólo nosotros los católicos laicos, sino también muchos cristianos ortodoxos están rezando fervorosamente por este Sínodo. Porque, como ellos dicen, si la Iglesia Católica se entrega al espíritu de este mundo, será muy difícil para todos los demás cristianos resistirlo.

Pastores destruyen licencias para celebrar bodas civiles

ptotesta registroComo un acto de protesta y rechazo a la nueva política pública del estado que permite el matrimonio civil entre parejas del mismo sexo, y ante los cambios en el formulario para celebrar matrimonios donde desaparece la figura “del contrayente” y “la contrayente”, un grupo de ministros de distintas denominaciones se dieron cita en el día de hoy martes 25 de agosto de 2015 a las 9:00 AM, frente a las oficinas centrales del Registro Demográfico en Río Piedras y allí en un acto público destruyeron sus licencias para celebrar bodas civiles. La razón para esta acción es que este grupo de pastores entiende que firmar dichos formularios es una acción que iría en contra de sus principios y creencias en cuanto al matrimonio. Además de esto, al actuar como intermediarios entre los contrayentes y el estado, estarían avalando la nueva política pública estatal que valida las uniones del mismo sexo.

El pastor bautista René X. Pereira Morales, portavoz del grupo de pastores indicó que: “Este es un acto que responde a nuestra conciencia y principios de fe. Los pastores, capellanes y sacerdotes que tenemos licencias para casar civilmente actuamos en representación del estado y lamentablemente la figura del matrimonio civil ya no va conforme a nuestros principios de fe. Por consiguiente, solo celebraremos bodas religiosas y que sean los jueces del estado los que celebren bodas civiles.” El pastor René Pereira expresó además que “el matrimonio civil es del César y el matrimonio cristiano es el de Dios, por tanto, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.” Indicó además que en la mayoría de los países del mundo el matrimonio civil y el religioso son entes completamente separados y las parejas se casan por lo civil y en una ceremonia aparte se casan por la iglesia.

El pastor bautista animó a otros líderes religiosos a que asuman posturas firmes en este momento crítico donde una decisión judicial ha echado por tierra lo que ha sido la base y fundamento de nuestra sociedad: el matrimonio y la familia. Advirtió también que no hay ninguna garantía para los religiosos que celebran bodas civiles de que más adelante se respetará su decisión de no celebrar matrimonios del mismo sexo ya que el celebrante que posee una licencia para casar parejas representa al estado y se rige por las reglas del estado cuando realiza una boda civil. “No vamos a esperar que esto ocurra”, indicó, “hay que tirar la raya desde ahora y eso es lo que estamos haciendo aquí en esta mañana frente al pueblo de Puerto Rico”.

¿Es la alegría una medida acertada de lo que es bueno o malo?

happy sadPor: Pastor René Pereira Jr.

Al ver las caras sonrientes y los rostros felices de los que se estaban casando en la boda gay múltiple que se llevó a cabo en Puerto Rico el pasado domingo 16 de agosto, tal vez algunos cristianos se confundieron. ¿Cómo pueden estar tan felices unas personas que están haciendo algo que desagrada a Dios? Esto me lleva a escribir sobre este tema lo cual quería hacer hace un tiempo atrás.

En primer lugar: Fuera de Dios en este mundo puede haber alegría. Podemos ver los rostros alegres de personas que se embriagan en una fiesta, o los rostros alegres de un grupo de ladrones que acaban de robarse un buen botín. Un estudiante puede sentirse muy alegre al obtener buenas calificaciones en un examen donde se copió de otro. Sentir alegría o experimentar satisfacción en una acción no significa que la misma sea buena o correcta. La medida de lo que es bueno o malo no puede ser un sentimiento de alegría pasajera. Por lo tanto se puede estar desobedeciendo y deshonrando a Dios y aún así experimentar cierta alegría, pero siempre será una alegría pasajera.

Desafortunadamente esa es la idea falsa que hoy día se propaga en nuestra sociedad. Nos dicen que la meta suprema del individuo es su felicidad. Aquello que nos resulte placentero o agradable es lo que debemos perseguir. A esta mentalidad se le llama el hedonismo. El problema con esta tesis es que en la vida hay muchas cosas que tenemos que hacer que no son agradables ni nos producen alegría inmediata pero son necesarias. Levantarse temprano para salir a trabajar y ganarse el sustento no le produce alegría a muchas personas. Criar unos hijos con decencia y respeto puede ser una tarea difícil y ardua para muchos padres, pero a la larga produce buenos frutos.

Muchas personas hoy día viven como los personajes del antiguo teatro griego. Salen a la calle con una máscara, viven una apariencia de felicidad, pero detrás de esa máscara ficticia se oculta su verdadero rostro de desdicha y dolor. Así están los corazones de esas personas que mostraron una apariencia de felicidad ante unas cámaras el pasado domingo; pero no solo ellos. Así viven muchas otras personas en nuestro mundo; por fuera aparentan estar llenos, pero por dentro están vacíos. Y nuestra misión como cristianos es decirles que hay un Dios que les ama y quiere darles una verdadera felicidad que no depende de este mundo cambiante y pasajero, sino que nace en el corazón renovado por Dios.

Vivimos en una sociedad que le ha dado la espalda a Dios y piensa que se puede obtener una felicidad perdurable viviendo en rebelión contra él. Lo que muchos no entienden es que hay un gozo y una paz muy superior a la felicidad pasajera que el mundo ofrece. Es el gozo y la paz que experimenta la persona que vive agradando a Dios y obedeciendo su Palabra.

No nos dejemos engañar por las apariencias porque “el mundo pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre” (1 Jn. 2:17)

The True Reason Gay Marriage Was Legalized, And What It Really Means For The Future

Just married couple, holding hands and walking in nature

Just married couple, holding hands and walking in nature

Steve Baldwin August 11, 2015

The Obergefell decision was perhaps the most fraudulent Supreme Court decision in US history. The logic was non-existent, the arguments were phony, and the decision itself was a totally political one that, as Chief Justice John Roberts wrote, “has no basis in the constitution or this court’s precedents.” And the ramifications of this decision are disturbing, with significant impact on children, on American culture, on the institution of marriage and on the First Amendment rights of Americans — in particular churches, Christian-owned business, and religious schools. Justice Samuel Alito warned that the decision will be used to oppress the faithful “by those who are determined to stamp out every vestige of dissent.”

First, the issue of same-sex marriage should never have been before the Supreme Court. This is an issue our founding fathers would have insisted be decided by the democratic process. The Supreme Court can’t “interpret” something that is not addressed in the Constitution. Even more significantly, because marriage was NOT originated by human law, civil government has no right to redefine it.

Second, for same sex marriage to be ruled “constitutional”, then, obviously, those who wrote the constitution would have to have been in favor of it and would have indicated so in the Constitution. Neither is true. And the views of our founding fathers on this issue are the opposite of what the five elite lawyers in black robes claimed they were.

Indeed, homosexuality was looked upon by the founding generation as a deviant sexual behavior, which, by the way, continues to be documented by reams of social science research. The only time homosexuality is mentioned anywhere in the law by America’s founding generation is at the state and local levels; and then it was in defining the crime of “sodomy,” and always with steep penalties attached.

Third, the idea that the Supreme Court trumps the other two branches of our government is a bizarre notion with little historical evidence to back it up. The founders gave it the power to offer interpretations in cases brought before it, but never gave it the power to create policy. Many of our founding fathers – Washington, Madison, Jefferson, etc – mocked this idea as one that would destroy the democratic nature of our government. It wasn’t until the Marbury v. Madison decision and some subsequent decisions that the Supreme Court essentially voted to give itself more power. But Congress never ceded them this power; and even today, there exists nothing in our founding documents that prevents the States from simply refusing to obey a Supreme Court ruling. Nullification, as it is called, by a state was common in the past and should once again be used by the states to counter an out-of-control Supreme Court.

Fourth, Anthony Kennedy claimed in the majority opinion that homosexuality was something one is born with – “immutable” he said, a completely false notion. Genetic researchers have never discovered a “gay gene”; and the Human Genome Project, involving 150 of the world’s top geneticists, was not able to find a “gay gene.” None of the professional organizations like the American Psychological Association or even the pro-homosexual Kinsey Institute will claim that homosexuality is genetic. Kennedy made up this phony claim because if homosexuality is not genetic, and thus only a behavior, it is too flimsy of a foundation upon to redefine the ancient institution of marriage. What’s strange is that even the proponents of this case did not make the claim that homosexuals are born that way. Where is Kennedy getting this info?

Fifth, the majority wrote that “The 14th Amendment requires a state to license a marriage between two people of the same sex.” No it doesn’t. This is a bald-face lie. A first grader could read the history of the 14th amendment and deduce that it says nothing about homosexual marriages. It was ratified in 1868 and was about giving blacks first-class citizenship. No one in 1868 even knew what same sex marriage was. The justices lied again.

Sixth, the majority wrote that “they too may aspire to the transcendent purpose of marriage.” Huh? The transcendent purpose of marriage for thousands of years has been to perpetuate the human race by creating a stable and loving environment for children. There is little evidence that homosexual marriage has anything in common with heterosexual marriage. The average homosexual has a few hundred sex partners in their lifetime, and an astounding 43% of homosexuals report having more than 500 sexual partners. And research shows that most homosexual marriages are “open” marriages in which both partners agree to be free to have sex with others.

Seventh, the majority argued that same-sex marriage “safeguards” children. What? Quite the contrary, the most recent large scale research on children raised in homosexual households is not pretty. It shows they fare much more poorly than do children raised in heterosexual households in many different categories: education, drug use, criminality, etc. Homosexual “marriages” with multiple lovers are not a stable environment for children. Just read the horrifying stories of children raised by homosexuals – they’re all over the internet. The court majority lied again.

The homosexual former New Republic writer Andrew Sullivan wrote in a famous 1989 article that “Much of the gay leadership clings to notions of gay life as essentially outsider, anti-bourgeois, radical. Marriage, for them, is co-optation into straight society.” Sullivan then argues that legalizing homosexual marriage will somehow be good for the homosexual movement because it will encourage more of them to enter into committed and stable relationships. But that hasn’t happened in states with civil unions, either here or abroad; and research shows that homosexuals in legal partnerships continue to favor multiple partners and reckless behavior.

Most homosexuals view traditional marriage as constraining their lifestyle and regard the whole idea of being homosexual as a way to rebel against heterosexual norms. Indeed, one can find anti-marriage sites operated by homosexuals all over the Internet: https://nogaymarriage.wordpress.com/

Kennedy’s colleagues are leftist ideologues who would vote for homosexual marriage no matter what, but Kennedy should know better. He had research before him that details the lifestyle of homosexuals. His opinion was extremely naive, and he assumes that all homosexuals want to have committed monogamous marriages. But the reality is that very few homosexuals get married. In Sweden, it’s only 2%. In Vermont, its 22%. And of those who do get married, most are not in any way comparable to heterosexual marriages. Did Kennedy read anything submitted to him by our side? Apparently not.

Few homosexuals will ever marry; and of those who do get married, it will more often than not involve multiple sex partners. This is why homosexual relationships, on average, rarely last more than two years. The research is clear: homosexual marriage is NOT about commitment or monogamy. The goal of the homosexuals is to destroy the institution of marriage and redefine it to their liking.

Eighth, the Obergefell decision was unconstitutional since Ruth Bader Ginsburg and Elena Kagan, according to US 28 U.S. Code 455, “shall disqualify himself in any proceeding in which his impartiality might reasonably be questioned.” And they didn’t. Both women had actually officiated at same-sex marriages. Ginsburg even performed a second same-sex wedding three weeks AFTER oral arguments in the Obergefell case. Ginsburg also made statements in support of same sex marriage while the Obergefell case was before the court, a clear violation of Canon A (6) of the Code of Conduct. Some have suggested that the U.S. Codes governing judges don’t apply to the Supreme Court. Wrong. The Pilla v American Bar Association case makes it clear that the judicial codes governing conflicts of interest do apply to the SCOTUS.

This information regarding Ginsburg and Kagan’s violations of the codes was submitted to the court, but Chief Justice Roberts refused to make this an issue. He had the power to do so. As Chief Justice, he is the person responsible for ensuring the integrity of the court. Indeed, Roberts and his colleagues could have voted to refuse to hear the Obergefell case unless Kagan and Ginsburg agreed to recuse themselves; but instead, they allowed Justices Kagan and Ginsburg to ignore their constitutional obligations. If one looks at previous SCOTUS recusals, they involved conflicts far more indirect than the aggressive pro-homosexual marriage actions of Ginsburg and Kagan.

There was a 25 day window to file a petition to rehear a Supreme Court ruling, and it could be only done by the losing parties and typically is based on new information or erroneous actions by the court. It is clear a petition should have been filed, based on the U.S. Code violations by Kagan and Ginsburg. However, the losing parties didn’t have the stomach or the guts to pursue such an appeal, even though all of them received documented information about the illegal actions of Kagan and Ginsburg. For the record, the losing parties were Mike DeWine, the Republican Attorney General of Ohio; Herbert Slatery, the Republican Attorney General of Tennessee; Bill Schuette, the Republican Attorney General of Michigan; and the lone Democrat, Attorney General Jack Conway of Kentucky.

Nor does it help that the conservatives on the court have ignored the recusal issue, apparently preferring to not upset the collegiality of the court over preserving heterosexual marriage, and thereby subjecting generations of Americans to an era of homosexual assaults upon the First Amendment. And yes, they had to know about the actions of Kagan and Ginsburg since this info was contained in two different motions to recuse, which they had before them but chose to ignore.

When I emailed Ginny Thomas – the wife of Justice Clarence Thomas – about this issue, she was appalled at my message and responded to the effect that her husband is NOT responsible for ignoring this issue. He’s not? Ok, then who holds responsible those justices who violate the clear codes governing recusal? Santa Claus? It’s nice to know that the harmony on the court remains intact while Christians and those of other faiths are now targeted for fines and jail time by the homo-fascists and reduced to second class citizenship.

After all, it is possible that the conservative justices were somehow unaware of the code violations by Kagan and Ginsburg; and I was hoping Mrs. Thomas would bring it up with her husband. Her response was that “There are many people you can consult with. I am not in the ten zillionth position!” So apparently, Mrs. Thomas, an alleged social conservative leader, won’t even talk to her husband about the most important cultural case of the century.

So let’s be clear what happened:
Three Republican Attorneys General representing three states in the Obergefell case refused to mention the illegal actions by Kagan and Ginsburg in their written briefs, or even in their oral arguments. They had this information but did not use it. Even more significantly, none of them used ANY moral arguments in their written or oral arguments, despite the fact that NUMEROUS Supreme Court precedents have defined traditional marriage as a sacred arrangement granted to us by God.

The Republican Justices on the Supreme Court refused to even broach the issue of recusal with their colleagues. They could have convinced Kennedy of the inappropriateness of Kagan and Ginsburg voting and perhaps even blocked the case from being heard unless these two agreed to recuse themselves.
When an Amicus, The Foundation for Moral Law, submitted two motions detailing the code violations by Kagan and Ginsburg and arguing they must recuse themselves under the codes governing recusals, they were ignored. Moreover, the second motion was NOT even posted on the Supreme Court docket until three weeks after the Court received this motion; and even then, they incorrectly labeled it a “request” and not a “motion.” And the first motion was never even posted at all.
Obviously, the court was playing games. A motion would have required Kagan and Ginsburg to address the recusal issue publicly prior to participating in oral arguments. However, a “request” allowed the court to ignore the recusal issue since the court does not have to rule on a “request.” When the court illegally changed a filing from a “motion” to a “request,” the Republican Justices should have stepped in at this point and forced the recusal issue–but they chose to be silent. It is hard to believe that the Republican Justices or their staff were unaware of this highly irregular action.
Despite the illegal actions by the Court ignoring the codes governing recusal and changing a “motion” to a “request,” the three Republican Attorneys General – now the losing party — refused to use this issue to file a petition for rehearing. Indeed, they refused to file ANY such petition whatsoever. Only one, AG Mike DeWine, would even meet with pro-traditional marriage leaders and constitutional scholars to discuss this issue before declaring he would NOT file a petition. The other two Republican officials would not even meet with pro-marriage legal experts to discuss a petition.
If people want to know why Republicans are losing the culture wars, this is how. If the Supreme Court had followed its own rules regarding motions and followed the U.S. Codes governing recusals, the case would have been won by the pro-marriage side 4-3.If most homosexuals don’t want to marry, and those who do are out to destroy its real meaning and purpose, what then is the real goal of the homosexual movement? Obviously, it’s to force the rest of society to recognize their deviant lifestyle. They want to rub our faces in it. They want to force churches, mosques, temples, religious schools, religious business people, and religious charities to accommodate their lifestyle. They want to destroy the meaning of marriage by watering down its purpose. They want to redefine the First Amendment so as to be meaningless. As Justice Alito says, “[religious people] will risk being labeled as bigots and treated as such by governments, employees and schools.”

Folks, if you haven’t figured it out by now, this is war. The homosexuals want people of faith to be second class citizens in a country founded by Christians. This is all about revenge for the refusal by the heterosexual world to accept homosexual behavior as normal. The only question is whether we will fight back. Indeed, if the millions of conservative evangelicals, fundamentalists, orthodox Jews, Mormons, Muslims and traditional Catholics unite in opposition to the homo-fascist movement, we can ultimately win.

I, for one, will never compromise my religious beliefs. I will not attend a church that marries homosexuals or refuses to teach what the Bible repeatedly and clearly teaches about this behavior. And I urge every Christian to question their church about this. If a church caves in to the cultural barbarians, then leave it. If they are willing to compromise on such a sacred Biblical principle, they should go out of business.

If you can’t find a church that remains faithful to the scriptures, start your own home church and invite your friends. We are all used to formal church buildings and organizational structures, but there is nothing in the Bible that says anything about a “church” being in some building somewhere. Indeed, archaeologists have discovered that many of the first century churches were, in fact, homes. Remember, the “fish” sign was a secret sign used by first century Christians to indicate worship services were held within a home. Throughout the history of Western Civilization, there have been many occasions when Christians have gone underground to preserve their faithfulness to the scripture.

If your child attends a religious school that is being forced to teach that homosexuality is normal, urge the school to resist such laws; and if they won’t, leave the school. Already, schools are being told they have to now teach children how to engage in homosexual sex. Homeschooling is an option, but also consider forming a home-based school composed of a group of like-minded families and pool resources to make it work. This is already commonplace today. Parents can take turns teaching or even pool their resources to hire tutors to teach certain topics. No building is necessary as the group can take turns using different homes. There is nothing most states can do to prevent such schools.

Once the attacks on Christians begin to escalate, and Christians are being hauled into court, Christians need to get on juries whenever possible. If someone is being charged with violating a phony “hate crime” law, or a pastor is being charged with a crime for refusing to marry a homosexual couple, or a baker is headed to jail for refusing to bake a cake for a homosexual wedding, Christian jury members have the power to prevent them from being convicted. All it takes is one “No” vote as a jury member. This is called “Jury Nullification,” and it is a concept that dates back to our founding days.

Most Americans have been propagandized by the judicial establishment to follow the judge’s orders and convict someone if there’s evidence to do so, but that’s not really the historic role of a jury member. Juries are also supposed to decide whether or not the law in question is constitutional. If you believe the law in question violates your faith or the Constitution, then don’t vote to convict the person. This was commonly done in America’s early days because our founding fathers actually encouraged jury members to be the final “check” on out-of-control government.

While the legal community opposes jury nullification – it threatens its power to control the outcome of cases – historically, jury members have long had the right to judge both the violation of the law and the constitutionality of the law itself. Here what’s founding father and first Chief Justice of the United States John Jay says about jury nullification: “…you have a right to take it upon yourselves to judge of both, and to determine the law as well as the fact in controversy.” John Adams, America’s second president, said that: “It is not only his right, but his duty… to find the verdict according to his own best understanding, judgment, and conscience, though in direct opposition to the direction of the court.”

It is also time for people of faith to withhold our votes from any and all politicians unless they pledge to support, in writing, laws that protect us from this onslaught of legal attacks coming our way. If they are not willing to protect our First Amendment rights, don’t vote for them.

Homosexual quotas in employment at Christian churches, schools and non-profits may not be far behind. To protect our First Amendment rights, Christians may need to start perfecting networking amongst ourselves to find employees, rather than publicly advertising for employees.

Christians need to become more discerning in regards to their charitable contributions. Many of America’s largest charities quietly support or fund the homosexual agenda, including the Red Cross, Boy Scouts, United Way, UNICEF, etc. Funding those who persecute us needs to stop. The best charities to support are small local charities operated by people one knows personally.

Boycott those businesses that support the gay movement. And they are legion: Staples, CVS, Progressive Insurance, etc., etc. Just Google the name of the business along with the term “gay rights,” and it’s easy to find out who they are. It’s time for the millions of American Christians to make their economic clout known in the marketplace and to quit enriching those who persecute us. Christians need to learn how to network with one another to find out what businesses can be trusted.

We need to also boycott the mainstream media. For generations, the media has misled Americans about the nature of the homosexual agenda and are now cheerleading the attacks on Christians. Many liberal newspapers are teetering on collapse. A 5% reduction in readership will kill off most of the nation’s remaining newspapers. They lie. Who needs them? Get your news from the Internet.

Finally, let’s quit being nice guys about the homosexual movement. We know that homosexuals are 6-10 times more likely to molest children than are heterosexuals. We know that as many as a third of all homosexuals have indicated in surveys that they have had sex with minors. We know that troubled youth group homes, the Boy Scouts, and even church youth groups all have huge problems with adult homosexuals targeting the children. We know that ever since homosexuals were allowed to openly serve in the armed forces, homosexual rapes have rapidly escalated, thereby destroying the morale of our armed forces.

We know that there are large scale studies by the Centers for Disease Control and other agencies that show homosexuals are far more likely to have mental breakdowns, abuse drugs, engage in criminal activity and so on – all indicators of an abnormal lifestyle. We know that the best research reveals that children raised in homosexual homes are, on average, experiencing far more problems than those raised in heterosexual families.

But most Americans know little of these studies and developments because the media refuses to report on them. The dark side of homosexuality has become a state secret; and as a result, many Americans have warm and fuzzy feelings about the homosexual community because all they see is the funny gay guy on some television sitcom. It is left to the Christian community to get the truth out, and we should.

We should not allow the media’s phony “Ozzie and Harriet” portrayal of homosexuals to remain unchallenged. If Christians have writing, research, website or blogging skills, they need to use these skills to disseminate this information. If a Christian finds out a local child molester is also a homosexual but the media leaves this detail out, he should write about it. If a Christian learns that children at a local group home are being molested, but no one is doing anything about it, he needs to blog about it and make a stink until the authorities are forced to act. If a friend reports he was sexually assaulted by homosexuals while serving in the military, encourage him to write about it and send it all over the Internet.

It is time to stop being nice guys to those who want to take away our First Amendment rights. This may sound harsh, but we are commanded to fight evil; and while I think it’s important that Churches and Christians continue to reach out to and pray for homosexuals, we cannot ignore the fact that the homosexual movement has declared war on us–and exposing what they do is a perfectly acceptable strategy. It is time to turn the spotlight on these people who seek to destroy our cherished religious freedoms.

Mensaje de la pastora Wanda Rolón

Wanda RolónMensaje de la pastora Wanda Rolón sobre la Desición del Tribunal Supremo sobre los matrimonios del mismo sexo

El pasado viernes 26 de junio del 2015, los Jueces del Tribunal Supremo de los Estados Unidos dictaminaron su desición a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo en los 50 estados de la Nación Americana. Se que muchos están esperando las declaraciones de esta Servidora y les quiero dejar saber, que yo, la Pastora Wanda Rolón me mantengo firme en las posturas que siempre he tenido, pues yo no escribí la Biblia, la Biblia es la Palabra del Señor y esa es la postura que yo defiendo, lo que dice la Escritura, que Dios estableció la Familia, Dios creó al hombre y a la mujer y los bendijo.(Génesis 2: 20-24). Y también dice, que dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y estos se unirán y se convertirán en una sola carne (Mateo 19:4-5).

Respetamos a las personas que decidan lo que quieran, pero nos sometemos a lo que dice la escritura (2 Pedro 1:19-21) y entendemos que por encima de la Palabra de Dios no hay otro. Lamentamos mucho tanta celebración por que sabemos que dentro de todo esto hay muchos sentimientos envueltos, pero nos mantenemos firmes en lo que la Escritura dice.

Dios tenga misericordia de la Nación Americana, de Puerto Rico y de todos aquellos que le han dado la espalda, no a los hombres, no a la Iglesia, no a los Pastores, no a los Sacerdotes, al que le están dando la espalda a Dios. Porque el hacer su voluntad propia sin tomar en cuenta lo que Dios establece en su Palabra pues es definitivamente darle la espalda a Dios.
El matrimonio ciertamente es una Institución establecida por Dios en su Palabra. Dice claramente en el Libro de Hebreos 13:4 “Honroso sea en todos el matrimonio. Es un estado honroso delante de Dios y de pacto. Pero vivimos en un tiempo donde a lo bueno le dicen malo y a lo malo le dicen bueno (Isaías 5:20). Tan de suma Ia importancia es el matrimonio ante la presencia de Dios, que compara a su amada Iglesia, comprada a precio de sangre como la Novia, y a Jesucristo, su Hijo como el Novio (Apoc.19:7). En fin, esperamos la venida del Señor por un pueblo que en obediencia vive su Palabra.

Así que mis hermanos la iglesia seguirá trabajando, seguiremos predicando (Mateo 16:18), seguiremos llevando el evangelio de Jesucristo que sana, que salva, que liberta, y definitivamente Jesucristo viene a buscar una Iglesia, una Iglesia que le espera (Apocalipsis 22:12), una Iglesia que le ama y una Iglesia que proclama su Señorío.

A la Iglesia le digo sigamos adelante, puesto los ojos en Jesús el Autor y Consumador de nuestra Fé (Hebreos12:12) y no tengamos temor de nada por que no nos avergonzamos del Evangelio por que es Poder De Dios. Y me refiero a Romanos Capitulo 1 del verso 16 en adelante. “Porque no me averguenzo del Evangelio, por que es Poder de Dios para salvación de todo aquel que cree; al judío primeramente y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe como esta escrito: Mas el justo por la fe vivirᔑ

Creo firmemente en esa palabra, creo que Dios nos ha hablado Hoy y Siempre y donde abunda el pecado también sobreabunde la Gracia de Dios. El amor por nuestro prójimo es el motor que nos mueve a seguir adelante. Nuestra oración es a Dios por justicia y misericordia.

Así mis hermanos recordemos siempre que dice la palabra “Venid a mi todos los que estén trabajados y cargados que yo los haré descansar (Mateo 11:28). El Señor no excluye a nadie pero si requiere un nuevo nacimiento (Juan 3:3).

Seguimos en Victoria, seguimos orando, Hoy mas que nunca orando y Creyendole a Dios.

Bendiciones,

Wanda Rolón

DESOBEDIENCIA CIVIL – ¿Contraria a la fe cristiana?

GandhiPor: Pastor René Pereira Jr.
Ya la Corte Suprema de los EU determinó que el matrimonio homosexual debe ser legalizado y aceptado en los 50 estados de la nación y sus territorios. Posiblemente la decisión más trerrible, errada y absurda que haya tomado tribunal alguno en la historia de la humanidad. Una nación que comenzó honrando los principios de Dios, hoy le da la espalda y se rebela en contra de el Dios en quien, según la inscripción de su moneda, ellos afirman confiar. Pero esta decisión sin duda traerá repercusiones a corto y a largo plazo que muchas personas todavía no alcanzan a entender. Afectará la educación de nuestros niños, nuestra libertad de expresión y libertad de religión. Así ha ocurrido en los países donde se ha dado este mismo fenómeno.
La gran pregunta es ¿qué vamos a hacer los verdaderos cristianos que amamos a Dios y honramos su Palabra por encima decualquier opiniíon y determinación terrenal? ¿El mandato bíblico a obedecer las leyes y los maguistrados que vemos en algunas partes de la Biblia como en Romanos 13, nos obliga a una sujeción absoluta y total? Ya escuchamos a algunos cristianos por ahí tirando la toalla y afirmando que tenemos que acatar y obedecer (en EU y territorios) la determinación del Supremo federal. Para algunos, este fallo de la Corte Suprema significa el fin de la lucha por defender el matrimonio ordenado por Dios y la familia. Nada más lejos de la verdad. En primer lugar, el mandato a obedecer a los gobernantes, a los jueces y autoridades civiles NO es un mandato absoluto y total para el cristiano.
La Biblia está llena de muchos ejemplos donde la gente de Dios tomó la decisión de desobedecer leyes y estatutos que les colocaban en desobediencia a los estatutos divinos. Las palabras del apóstol Pedro y los demás apóstoles de la iglesia cristiana no pueden ser más contundentes: “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” (Hechos 5:29). Esto en respuesta a las autoridades judías que pretendían que ellos dejaran de predicar el mensaje de Cristo al pueblo. Hay otros ejemplos claros como el de Daniel, un funcionario público del rey Darío en Persia, quien al saber que su rey y gobernante había firmado un edicto para prohibir que se orara a Dios, nos dice el texto bíblico: “Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.” En otras palabras, Daniel tomó la decisión de desobedecer el edicto, y no solo desobedecerlo, sino también de desobedecerlo públicamente a la vista de todo el mundo.
Hay más ejemplos en la Biblia. Cuando Faraón, rey de Egipto le dio una orden a las parteras Sifra y Fúa para que no dejaran vivir  los bebés varones que nacieran de las mujeres hebreas, estas decidieron desacatar dicha orden por temor a Dios (aun a riesgo de sus propias vidas) y nos dice el pasaje en Éxodo 1:15-22 que Dios hizo bien a estas dos mujeres egipcias por la decisión peligrosa y valiente que ellas tomaron. Nuevamente vemos en el libro de Daniel que tres jóvenes, Sadrac, Mesac y Abed-Nego, que estaban bajo las órdenes del rey de Babilonia, tomaron la decisión de desobedecer el edicto del rey que les ordenaba postrarse ante un ídolo de oro que se había edificado en este lugar. Ellos le respondieron al rey cara a cara: “No es necesario que te respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” (Daniel 3:16) Estos tres jóvenes valientes demostraron que su fe y compromiso con Dios estaba por encima de su fidelidad y compromiso con el gobernante humano.
Aclaro que no estoy hablando de violencia ni de revolución armada. Me refiero a la resistencia pacífica a toda autoridad humana que pretenda que como ciudadanos sigamos reglamentos y leyes que nos colocan en desobediencia a las leyes y estatutos del orden divino. La Biblia es bien clara en esto y la historia también así lo confirma. Por siglos los cristianos del Imperio Romano tomaron la decisión de desobedecer los dictámenes de los emperadores que exigían a todo ciudadano romano rendir culto al César. Por esa razón miles de cristianos en esos primeros siglos fueron arrojados a las fieras o quemados vivos en espectáculos públicos. La historia del cristianismo está escrita con la sangre de mártires valientes que supieron pararse con firmeza y coraje y obedecer a Dios antes que a los hombres. Es lo que están sufriendo ahora mismo cientos de miles de hermanos y hermanas nuestros en muchas partes del mundo. Y ya ese miomento ha llegado el la nación americana.
¿Qué van a hacer todos esos jueces, maestros, funcionarios públicos cristianos que tras esta fatídica decisión de la Suprema Corte, serán forzados a enseñar, promover, aceptar, y aprobar lo que va contra los principios de Dios y sus conciencias? No es una decisión fácil porque va a costar mucho. Daniel fue lanzado a un foso lleno de leones, aquellos tres jóvenes en Babilonia fueron arrojados a un candente horno de fuego. Y los apóstoles sufrieron cárceles, azotes y muchas veces muertes crueles. Ciertamente no estamos nosotros en esta parte del mudo acostumbrados a este tipo de cristianismo. En eso nos llevan ventaja nuestros hermanos en China, oriente medio y en muchos lugares donde esta persecución ya es una realidad hace años. estamos acostumbrados a un “evangelio” de comodidad y beneficio. Y no nos extrañemos al ver personas identificadas como cristianas, claudicando y accediendo a la inmoralidad y el pecado con tal de evitarse problemas con el sistema mundano.
Cada cristiano tendrá que tomar una decisión: obedecer a Dios u obedecer a los hombres. A esto el apóstol Pablo declaró: “Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.” (Gál. 1:10-12). Jesús nos advirtió que por causa de su nombre seríamos aborrecidos por el mundo. El ser perseguidos y sufrir por la verdad de Dios, lejos de ser una desgracia es un honor y un privilegio para todo cristiano. Jesús declaró en Mateo 5:10: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” No pensemos que replegándonos a nuestros templos y evitando la confrontación con el mundo estaremos a salvo. Esta decisión traerá consecuencias inclusive a lo que prediquemos desde los púlpitos como sucede ya en otras jurisdicciones donde predicar contra ciertas conductas que la Biblia le llama pecado se constituye discurso de odio.
Por este medio lanzo un reto al pueblo creyente en Estados Unidos, Puerto Rico, US Virgin Islands y otros territorios. ¡El momento crucial ha llegado! Es tiempo de demostrar de qué está hecha nuestra fe. Tomemos la decisión de poner los principios de Dios por encima de los criterios de tribunales y gobiernos humanos que operan bajo el régimen de las tinieblas. Dios ha prometido honrar a los que le honran. No le tengamos miedo al diablo, porque el que está en nosotros es mayor que el que está en el mundo (1 Jn. 4:4). Es tiempo de unirnos a la grande nube de testigos que antes que nosotros dieron sus vidas valientemente por su fe soportando cárceles, azotes y vituperios. Maestros cristianos, jueces, comerciantes, ministros, sacerdotes, funcionarios públicos, gente de fe, levantáos firmes, sin temor y resistamos esta agenda del infierno. En esta hora que nos ha tocado vivir, también podemos decir con toda confianza que veremos la gloria de Dios y su respaldo como nunca antes. Jesús prometió: “Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.” (Jn. 12:11)