Jugar a ser Dios

cesar vazquezPor: Dr. César Vázquez Muñiz
Médico Cardiólogo

El virus del Zica tiene la capacidad de afectar el sistema nervioso central de la criatura en desarrollo en el vientre materno. Algunos niños van a nacer con diferentes defectos y diversos grados de severidad. Algunos plantean que el aborto es la manera de resolver este problema. El aborto es la destrucción premeditada de la vida antes de nacer. El argumento fundamental es que algunas vidas no merecen vivir o no merecen ser vividas. Para entender cuál debe ser nuestra actitud ante este hecho trágico debemos hacernos las siguientes preguntas. ¿Qué es la vida? ¿Es sólo materia o hay algo más? ¿Tenemos el derecho de quitarle la vida a un ser inocente? ¿Qué es lo que nos da valor y dignidad como seres humanos? ¿Quién lo decide?

Aquellos que creemos que la vida es don de Dios entendemos que sólo Él la da y sólo Él puede quitarla. Creemos que todo ser humano tiene un valor y una dignidad que son intrínsecos al hecho de ser imagen de Dios. No importan los defectos o las enfermedades. Es increíble que una sociedad que le reconoce derechos a criminales confesos, a los animales, a los árboles y a los ecosistemas, se los niegue a la criatura más inocente de todas: el niño por nacer. Es increíble que amemos los animales y gastemos billones de dólares en su cuidado y estemos dispuestos a destruir niños antes de nacer porque los percibamos como defectuosos. Va a ser incómodo, retante, costoso y a veces bien doloroso cuidarlos. Pero esto también pasa con los niños que nacen saludables y sufren una enfermedad o accidente catastróficos. Esto también pasa con nuestros padres cuando envejecen y se enferman y sufren condiciones terribles como el Alzheimer’s. La otra cara del aborto es la eutanasia.

El valor de una sociedad se mide por el cuidado que le da a sus miembros más frágiles. Lo correcto es ayudar a los niños que nacen con esta condición como con cualquier otra y a los padres que tienen que cuidarlos. Destruirlos antes de nacer es jugar a ser Dios. Jesús dijo: “lo que hagan a estos pequeños a mí me lo hacen”.