Puerto Rico se nos muere

Dr. César Vázquez Muñiz
Portavoz PR por la Familia

¿Qué podríamos hacer? Podríamos declarar un estado de emergencia, no solo del gobierno, sino de toda la sociedad. El gobierno puede declarar que la seguridad, la educación y la salud son los servicios esenciales y redirigir sus recursos hacia estas áreas. Aquello que no sea esencial debe ser evaluado, y si fuese necesario eliminado.

Nos arropa la violencia. Provoca miedo, rabia, deseo de venganza, incertidumbre y lo peor… Impotencia. Quisiéramos huir. Algunos compran armas. Nos rodeamos de alarmas y de cámaras de seguridad. Otros miran para el otro lado, rogando que no les toque. El colmo del cinismo es decir que mientras se maten entre ellos no importa. Lo único que importa es que no maten a un inocente. Mientras tanto el gobierno repite que los asesinatos “son 20 menos que para la misma fecha el año pasado”.

A corto plazo hay que aumentar el número de policías, pagarles mejor, mejorar sus condiciones de trabajo, y darle mejores equipos para que puedan realizar su labor. Hay que hacer lo propio con Ciencias Forenses, el Departamento de Justicia y Tribunales. Esto implica una reingienería radical del gobierno. También implica que tendrían que desaparecer algunas agencias. Son decisiones difíciles. Gente se quedaría sin trabajo.

Hay que trabajar con los confinados en el área de adicción, salud mental, educación y destrezas de trabajo. Tienen que salir de la cárcel cuerdos, libres de adicciones y con la capacidad de ganarse la vida. Esto implica también cambiar leyes y educar a la ciudadanía.

Tendríamos que trabajar con el problema de la deserción escolar. Tendríamos que estudiar el fenómeno, hasta ahora inexplicable, de porqué tenemos tantos niños con problemas de aprendizaje.

Habría que trabajar para fortalecer la familia y que esta cumpla su labor de educadora primaria y de influencia más importante para la vida del individuo.

¿Y la iglesia? Buscando la intervención decisiva y transformadora del Espíritu de Dios para nuestro pueblo. Reconociendo el pecado de la indiferencia y de la irrelevancia. Tendríamos que arrepentirnos del pecado de la división y de la búsqueda de protagonismo. Tendríamos que reconocer que algunas iglesias, más que ministerios, son negocios. Que más que servir buscan servirse. Tendríamos que dejar de entretener para empezar a ministrar. En última instancia el único que liberta del pecado y transforma el corazón es el Espíritu de Dios. Tendríamos que empezar a llorar y a orar por nuestro pueblo como quien llora y ora por un hijo que se muere.

¡Menos no es suficiente!

Levantaremos a Puerto Rico

IMG-20150920-WA0004Por: Pastor René X. Pereira
PR por la Familia

Hace mucho tiempo atrás el maestro Rafael Hernández compuso esta canción que retrataba la difícil situación económica y social que vivía Puerto Rico en las décadas del 40-50. El jíbaro era el campesino agricultor que labraba la tierra y venía a los mercados de los pueblos a vender sus productos. Sin embargo, la situación era tan difícil en el país que la gente no tenía dinero para comprar esos productos.

Durante estos años de gran miseria, miles de familias puertorriqueñas abandonaron la isla en busca de un mejor futuro. Luego de este tiempo llegaron años de gran bonanza económica y la transformación de Puerto Rico a una sociedad industrializada. Pero hoy, décadas más tarde, parece repetirse la misma situación. Hoy vuelve a escucharse por doquier el lamento borincano.

Sin embargo, de la misma manera que muchos se quedaron para levantar el país en los 50 y ser parte de la recuperación de Puerto Rico, miles de familias han decidido permanecer en su tierra y luchar nuevamente para que nuestra bendita isla salga adelante y una vez más pueda levantarse. Creemos que con la ayuda del Señor y el esfuerzo y dedicación de nuestra gente, podremos levantarnos una vez más. Con Dios por delante y con mucho amor y compromiso, daremos la batalla.