¿Es Dios responsable del Covid-19?

El dolor alerta de la enfermedad y permite tratarla. Hay sufrimientos que pueden tener sentido pedagógico.

Por: Dr. Antonio Cruz
Artículo en portal Protestante Digital

Fuente: https://protestantedigital.com/actualidad/51198/es-dios-responsable-del-covid-19

Algunos creyentes de buena fe se preguntan -en ocasiones, sin expresarlo verbalmente- por qué haría el Creador estructuras moleculares tan dañinas como los virus, capaces de acabar con la vida humana. Otros, desde su escepticismo antirreligioso, pretenden burlarse o ridiculizar al cristianismo formulando preguntas como: ¿por qué un Dios bondadoso y omnipotente permite que el COVID-19 mate a tantas personas? ¿Es acaso malvado en vez de misericordioso o, simplemente, no existe? ¿Cómo pudo un Diseñador bueno hacer algo tan malo como este virus? Veamos, en primer lugar, qué es un virus, cómo actúan y por qué este coronavirus puede hacer lo que hace. 

El origen latino de la palabra “virus”, que significa “veneno”, no hace honor a la actividad de la mayoría de los virus. Los malignos, o perjudiciales para el ser humano u otros organismos, son un insignificante puñado frente a los miles que tienen efectos ecológicos beneficiosos. En realidad, están constituidos por fragmentos de ácidos nucleicos (ADN o ARN) rodeados por una capa de proteínas que les confiere variados aspectos, ya que pueden tener forma de esfera, poliedro, cilindro, mosaico, hélice, etc. La información genética que contienen es mínima comparada con la de las células humanas y puede llegar a ser de tan sólo una millonésima parte del genoma humano. 

Las mutaciones al azar malignizan algunos virus y los convierten en armas mortales.

A pesar de lo cual, algunos virus son capaces de multiplicarse dentro de las células de otros organismos, usando el propio material genético de éstas. Son, pues, agentes submicroscópicos acelulares (puesto que no pueden verse con los microscopios ópticos tradicionales ni tampoco se consideran células) capaces de infectar a los seres vivos (animales, plantas, hongos, bacterias o incluso a otros virus, que por definición no son entidades vivas). Pero, hay que insistir en que los virus no son capaces de reproducirse por sí mismos sino sólo por medio de los materiales de las células a las que parasitan. Actualmente se conocen unos 5.000 virus distintos, aunque algunos virólogos creen que pueden existir millones todavía por descubrir. 

Se sabe que los virus colaboran en procesos naturales de transferencia de genes entre las especies; que han existido desde la más remota antigüedad, aunque se especula acerca de sus orígenes; que ciertas agresiones ambientales pueden provocar su malignización y que la inmensa mayoría posee un papel ecológico beneficioso, tan importante o más que el de las bacterias.[1] En un litro de agua marina hay alrededor de diez mil millones de virus. Contribuyen a mantener el equilibrio entre las distintas especies que componen el plancton marino y el resto de la cadena trófica (o alimenticia) en los océanos. Son capaces de destruir a las bacterias cuando hay un exceso de ellas, enriqueciendo así la cantidad de nutrientes del agua. Además, el azufre que se obtiene de esta manera contribuye a la formación o nuclearización de las nubes. Éstas, a su vez, proporcionan sombra, descenso de la temperatura, lluvia sobre tierras y mares, etc. De manera que el comportamiento patógeno de los virus -en contra de lo que en ocasiones se dice- es extremadamente minoritario y, desde luego, si fueran nuestros competidores en la carrera de la supervivencia, haría ya mucho tiempo que nuestra especie habría desaparecido de la faz de la Tierra.

Los virus malignos pueden llegar al ser humano a través de otros seres vivos que los transmiten. Los de procedencia vegetal suelen propagarse por medio de insectos que se nutren de la savia, mientras que los virus animales (presentes en camellos, cerdos, murciélagos, chimpancés, pangolines, tejones, erizos, nutrias, etc.) lo hacen mediante insectos hematófagos (chupadores de sangre) o por su consumo directo y posteriormente  por el aire, mediante tos o estornudos, por vía oral o fecal, a través de las manos, los alimentos, el agua contaminada, por vía sexual, etc. Con frecuencia los mecanismos de defensa del huésped suelen destruir a la mayoría de los virus infectantes, produciendo una respuesta inmunitaria que confiere inmunidad permanente. También existen muchos virus que se reproducen sin causar ningún daño al organismo infectado. Sin embargo, cuando el sistema inmunológico es incapaz de eliminar al virus, éste se replica muchas veces en el interior de las células del paciente (en el caso del COVID-19, en las células de los pulmones) destruyéndolas con consecuencias serias para la salud. Los antibióticos no tienen ningún efecto sobre los virus, de ahí que sea necesario desarrollar medicamentos antivirales contra aquellas infecciones que pueden ser mortales.

Las proteínas de la superficie de un virus pueden compararse con la llave que abre una determinada cerradura. Estas proteínas deben encajar bien en las proteínas receptoras que hay en las membranas de las células. Si no es así, no resulta posible la infección. Pero, si encajan, el “ladrón” abre la puerta celular y empieza a robar lo que existe dentro. ¿Cómo puede la llave de ciertos virus presentes en algunos animales llegar a abrir la puerta de nuestras células? Normalmente estas llaves animales no abren nuestras células pero, a veces, se producen mutaciones virales que accidentalmente cambian la forma de la llave, permitiendo que ésta encaje. Si una persona está en contacto directo con animales portadores de un virus mutado, éste puede saltar e invadir al humano. Esto es lo que ocurrió, por ejemplo, en el mercado de Wuhan (China) con el virus SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave) a principios del siglo XXI que mató a casi 800 personas; o en Arabia con el virus MERS (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio) que también provocó la muerte de un número similar, diez años después; y es lo que ahora está pasando, de nuevo a partir de Wuhan, con el COVID-19. 

¿Son los virus el producto de múltiples mutaciones en una evolución ciega o fueron diseñados inteligentemente desde el principio? Todos los virus, incluso los más peligrosos para el ser humano como el Ébola, el VIH o el actual COVID-19, muestran una organización precisa y deliberada que permite afirmar que son el resultado de un diseño inteligente original. Si esto es así, ¿significa que el Creador es un ser malvado? Yo creo que no. Tal como se ha señalado, la mayoría de los virus no afectan negativamente a los humanos sino que cumplen funciones necesarias para el buen funcionamiento de la biosfera. Son las mutaciones al azar, que se producen en la actual naturaleza sometida al mal, las que malignizan a algunos virus y eventualmente los convierten en armas mortales para el hombre. Sobre todo en aquellos lugares donde se hacinan ciertos animales portadores junto al ser humano o son consumidos frecuentemente por éste. Sin embargo, esto no es una razón suficiente para pensar que los virus no fueran bien diseñados al principio o que el Creador sea malévolo. 

Quienes contraponen la virulencia de ciertos virus y el sufrimiento que le generan al hombre con la omnipotencia y bondad divinas, para concluir que Dios no existe, olvidan que el Altísimo puede tener sus buenas razones al permitir tales tribulaciones. A veces, el sufrimiento o el dolor pueden tener efectos claramente positivos. Si, por ejemplo, me duele una muela, esto quiere decir que debo buscar la ayuda de un dentista. Si Dios me librara de ese dolor tan molesto, ¿acaso no estaría siendo injusto conmigo al permitir que la caries avanzara y yo no lo supiera? El dolor alerta de la enfermedad y permite tratarla. Hay sufrimientos que pueden tener sentido pedagógico.

Por otro lado, el problema del sufrimiento es mucho más difícil de explicar para el ateísmo que para el cristianismo. En efecto, ¿cómo se concibe el mal y el dolor desde el naturalismo materialista? Según el evolucionismo ateo, el ser humano es el superviviente de un largo proceso natural de sufrimiento, muertes y extinciones en masa. Desde tal perspectiva, el COVID-19 no sería malo en sí mismo sino todo lo contrario, algo beneficioso para la especie humana ya que al eliminar a los débiles, la selección natural estaría favoreciendo la evolución de aquellos que poseen un sistema inmunitario más eficiente. Sin embargo, cuando desde el ateísmo se señala la gravedad y malignidad de esta pandemia, ¿qué es en realidad lo que se está diciendo? Se recurre a un estándar moral de lo que es bueno y lo que es malo, que no es el propio del naturalismo materialista ni del orden natural. La única base en la que se puede sustentar este código moral son las prescripciones bíblicas reveladas por Dios. Y, paradójicamente, al considerar el coronavirus como un mal para el ser humano, se está de hecho afirmando implícitamente la existencia de ese Dios bueno. 

Las Sagradas Escrituras enseñan que Dios no fue el autor del mal en el mundo sino que éste surgió como consecuencia del orgullo, la soberbia y la desobediencia humana. Es lo que en la Biblia se llama pecado y que tuvo consecuencias distorsionadoras para toda la creación. De manera que los virus peligrosos como el COVID-19 y todo aquello que produce sufrimiento, dolor y muerte, no son más que la consecuencia de nuestro propio pecado. Fuimos creados en libertad pero no supimos elegir bien y nos decantamos por el mal, abriendo así la caja de Pandora de dolencias tan graves como la de este virus. 

Ante esta triste realidad en la que nos encontramos hoy, tenemos que ser humildes y responsables para adoptar aquellas medidas necesarias para mantener la salud de la mayor parte de la población mundial. El pánico, la histeria colectiva, el acopio innecesario de provisiones, la ansiedad, el egoísmo, la creación de hipótesis conspiratorias, etc., no mejoran la situación. Más bien la empeoran. Los cristianos debemos seguir confiando en el Creador del cosmos, que es también el de todos los virus, moléculas y átomos que hay en el mismo. Tenemos que ser sabios, pacientes y no perder la esperanza en su inmenso amor hacia el ser humano. Nuestra vida no depende de ningún virus maligno sino únicamente de Dios. Tal como escribió el profeta Isaías: No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. Al Señor todopoderoso, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo (Is. 8:12-13).

Tengo confusión de espíritu

Por: Lic. Juan M. Gaud

Recientemente en la página de Facebook que dicha compañía me permite usar bajo mi nombre, escribí lo siguiente:

“Hoy 15 de marzo de 2020 día de la oración  a solicitud por el Presidente de los Estados Unidos y ante la solicitud  del gobierno de Puerto Rico las iglesias deciden cerrar sus estructuras  desde cuyos altares se predica sanidad divina. Confieso mi confusión de espíritu ante esta contradicción por ende esperare la divina respuesta a las estructuras físicas que denominamos iglesia cerradas.”

Hubo muchas reacciones. Algunas opinionadas en su propia interpretación bíblica, intelectual y/o jurídica. No era eso lo que buscaba. No entendieron mi clamor ante la naturaleza de los eventos y la reacción de la iglesia desde el contexto de su estructura física. El texto es claro. No podemos ser tan cándidos de negar que desde el punto de vista jurídico, social y cultural esas estructuras físicas están ligadas a la conciencia colectiva como templo.  Incluso indique … “estructuras físicas que denominamos iglesia cerradas”…Claramente conozco que donde dos o tres reunidos están, Dios esta presente. Es más, vive dentro de cada uno de los nuevos nacidos en Cristo.

Confieso me sorprendió que nadie expresara en su opinión que los cristianos nos sometemos a las autoridades superiores, obviamente si dicha acción no nos coloca en contra de la Ley de nuestro Dios.

Entonces obedecemos a Dios ante que a los hombres. Eso se llama cruz, horno de fuego, foso de leones, etc. Nadie lo dijo. Esa es la respuesta ante la acción del Estado que busca prevenir una crisis de salubridad ante el coronavirus, actualmente una pandemia. No es el caso de Noé o el ángel de la muerte en el relato del Éxodo con la sangre en los dinteles de la puertas. Aquí fue el Estado, que Dios nos pide obedezcamos dentro de los contextos bíblicos, quien emitió la orden y perdónenme la diferencia de opinión.

Pero mi confusión de espíritu recibió la ayuda divina ante una fuerte inquietud que tuve ese 15 de marzo de 2020, por la tarde. Cuando en la conferencia de prensa de la gobernadora esta explicaba el toque de queda a partir de las 9 pm. Eso me llamo la atención e hice lo que acostumbro hacer, buscar la fuente y no escuchar la prensa. Leí la Orden ejecutiva 2020-023  y allí estaba la respuesta. Cierre a todos en sus casas si no estaban en las excepciones o autorizaciones a salir que surgían de la Orden. Pero no se mencionaba  a las iglesias ni a los pastores. No obstante, a todos aquellos que pidieron mi parecer les asesore que entenderíamos que la iglesia estaba bajo la frase: … ”o cualquier lugar análogo o evento que propicie la reunión de un grupo de ciudadanos en el mismo lugar.”  Y que los pastores quedan excluidos del toque de queda en la frase:    “… o aquellos ciudadanos que estén atendiendo situaciones de emergencia o de salud.”

Obviamente jurídicamente hablando respondimos a una crisis de salud, pero la realidad es que la Orden adolece de vaguedad, ambigüedad y amplitud excesiva. Es que para propósitos del Estado no existimos, aunque si para la Constitución: Libertad de Culto, Libertad Religiosa y Separación de Iglesia y Estado. La Iglesia existe por su propia naturaleza y por mandato constitucional. Si hubiéramos querido y si queremos, podemos abrir nuestros templos y asistir a los cultos.  Pero esa no es la respuesta del pueblo de Dios, pues siempre buscamos el bienestar del prójimo. Ante una crisis de salubridad, la protección de la salud del pueblo es un interés apremiante y obviamente la medida menos onerosa para atajarla al momento es el toque de queda.  Obedeceremos al Estado, pero no somos invisibles.

Por ende pudieron haberlas incluido. Posteriormente la Gobernadora en los medios y en su interpretación jurídica avalo lo que varios habíamos indicado, que la iglesia estaba incluida. Pero este es un ejercicio jurídico que trasciende el propio contenido de la orden. Algo similar expresa el Juez Martínez Torres en la Resolución del 16 de marzo de 2020, del Tribunal Supremo:

“No obstante, esto no significa mi anuencia a una Orden Ejecutiva imprecisa que puede adolecer de problemas constitucionales de ambigüedad y sobreextensión.”

La crisis de salud nos obliga a respaldar la acción del Estado. Ahora bien, si la iglesia esta incluida, debió haberse aclarado que los pastores estaban entre los excluidos del toque de queda para que cumplieran con sus funciones de cuidar su rebaño espiritual, emocional y físicamente. Si alguien cuida una comunidad con personas de alto riesgo y comprometidas en su salud, son los cristianos a través del cuidado personal y sus estructuras físicas. La figura pastoral es clave y fundamental en ese proceso.

Por ende mis hermanos, sé que donde estemos Dios esta. Sé que la iglesia en su contexto espiritual no es una estructura física, pero resulta que no se congrega todavía en las nubes, si no en la tierra y perdonen el sarcasmo. Para cumplir mucha de su labor usa edificios, carros, visita enfermos, hospitales, funerarias, etc. Que Dios puede glorificarse donde y cuando quiera también lo sé. No demos  clases sobre eso y al hacerlo perdamos la perspectiva de mi clamor.

La realidad es que sí tengo confusión de espíritu. Me explico con la siguiente pregunta: ¿ que representa la no inclusión de la iglesia y la figura pastoral en la orden ejecutiva?  Primero nos quisieron redefinir diciendo que éramos comunidades de base de fe  y  nos quieren definir como corporaciones.  Ahora no existimos jurídicamente o nos redefinen como : … “o cualquier lugar análogo o evento que propicie la reunión de un grupo de ciudadanos en el mismo lugar”  Y a los  pastores como: “… o aquellos ciudadanos que estén atendiendo situaciones de emergencia o de salud.”

La Iglesia existe por su propia naturaleza. Así lo reconoce la Constitución de Puerto Rico y de los Estados Unidos de América. Ese reconocimiento costó la sangre y sudor de muchos. No lo entreguemos. Sigamos protegiendo nuestra gente y a nosotros del contagio, pero que sepa el Estado que somos el cuerpo de Cristo aquí en la tierra, que somos su iglesia VISIBLE, no invisible.

Sí, tengo confusión de espíritu. Los cristianos están perdiendo su identidad.

Comunicado de Prensa de PR por la Familia

15 de marzo de 2020

Pastor René X. Pereira Morales
Presidente y Portavoz de PR por la Familia

CÓMO LA ORDEN EJECUTIVA DE LA GOBERNADORA APLICA A LAS IGLESIAS

En el día de hoy domingo 15 de marzo, la gobernadora de Puerto Rico Hon. Wanda Vázquez Garced emitió una orden ejecutiva OE-2020-023 cuyo fin es “viabilizar los cierres necesarios gubernamentales y privados para combatir los efectos del Coronavirus (Covid-19) y controlar el riesgo de contagio en nuestra isla.”

Esta orden ejecutiva consta de dos partes. Una que establece un toque de queda efectivo hasta el día 30 de este mes de marzo que durará de 9 de la noche hasta las 5 de la mañana del día siguiente. La segunda establece que aun durante las horas en que no esté en efecto el toque de queda, los ciudadanos podrán transitar o caminar por las vías de uso público única y exclusivamente para realizar gestiones como comprar alimentos, medicamentos, citas médicas, asistir a hospitales o acudir a aquellos lugares de trabajo que la orden establece que permanecerán en funciones.

Aunque la orden ejecutiva no menciona a las iglesias, éstas están incluidas implícitamente. La orden es, en el argot del derecho “numerus clausus”, que significa que si no está explícito en las excepciones, aplica. En este caso, las iglesias no aparecen en los comercios o actividades exentas. Además, la sección 5ta de la Orden Ejecutiva menciona actividades que conglomeren ciudadanos. Por consiguiente, toda iglesia en Puerto Rico, de cualquier denominación o grupo religioso deberá permanecer cerrada y no podrá llevar a cabo sus cultos y reuniones hasta el día 30 de marzo cuando queda sin efecto esta orden ejecutiva, salvo que la Gobernadora emita una nueva orden extendiendo ese período. Esta información ha sido provista y aclarada en conversación con el Sr. Héctor Albertorio, director de la Oficina de Base de Fe de Fortaleza. Cualquier pregunta o duda adicional pueden llamar a su oficina al (787) 721-7000, Ext. 2010.

En medio de esta situación difícil que enfrentamos, hacemos un llamado a la oración y también a la cooperación de toda la ciudadanía; especialmente del pueblo creyente. Exhortamos a los ministros, sacerdotes y líderes de las diversas congregaciones y parroquias a dar el ejemplo y acatar esta orden por el bien de nuestro pueblo y de nuestra feligresía, rogando al Señor que derrame su misericordia sobre nuestra tierra y pronto podamos superar esta crisis. Invitamos también a la oración e intercesión por aquellos funcionarios que están prestando servicios para enfrentar esta pandemia que afecta a casi el mundo entero. Sin embargo, no debemos dejar de predicar la palabra de Dios y dar consuelo y esperanza a nuestra gente. Por lo cual invitamos a cada ministro y líder eclesiástico a que utilice las plataformas digitales existentes para llevar el mensaje de su sermón u homilía. Que Dios les bendiga a todos y que bendiga a Puerto Rico.

La palabra de Dios no está presa…

Mensaje del Padre Carlos para todos mis queridos amigos sobre la escucha de la Palabra Divina en este tiempo dramático.

“Pero la palabra de Dios no está presa” (2 Timoteo 2:9)

Hoy proclamo este texto santo con emoción ante esta situación dramática que vivimos como humanidad y al ver como Dios busca siempre modos nuevos de comunicarse con sus hijos … proclamo ese texto santo con emoción porque en muchos países del mundo los templos, donde los creyentes celebran las misas y cultos cristianos, donde es proclamada la palabra divina, han tenido que cerrar como gesto responsable de solidaridad social y parecía que la Iglesia tendría que silenciarse y distanciarse de los creyentes ….!!!!!pero no!!!… los sacerdotes y pastores hemos encontrado modos nuevos y apasionantes para hacer llegar esa Palabra divina … y si el demonio creyó que iba a “prevalecer sobre su iglesia” (Mateo 16,18) de nuevo ha experimentado una derrota aplastante … En efecto nunca antes en la historia se han escuchado, a través de la redes, tantas misas y cultos cristianos como en estas semanas … sin duda se han llenado las redes sociales de la palabra divina … Siempre Dios tiene la última palabra y cuando el tiene la última palabra la muerte se transforma en vida, la derrota en victoria, y las lágrimas en alegría.

En efecto nunca antes en la historia se han escuchado, a través de la redes, tantas misas y cultos cristianos como en estas semanas

Por eso conéctese con tu parroquia o iglesia evangélica, mi parroquia  tendrá las misas diaria a la 5 pm y la Misa del Domingo a las 10:30 am en nuestra página de Facebook :

https://www.facebook.com/santarosadelimapr/

Por favor quédate en tu casa todos estos días que sin duda la Palabra divina llegará hasta ti …porque esa palabra divina no “está presa” lo dice el mismo Dios. Les bendice

Sacerdote Carlos Pérez