Respuesta a la periodista Sandra Rodríguez a su Columna titulada: “Lobos Rapaces”

Por: Sacerdote y abogado Carlos Pérez Toro

No suelo contestar a ataques, directos o indirectos, contra mi persona, porque considero que quien ataca no tiene interés de encontrarse con la verdad sino de aplastar a los demás.

Lamentablemente en Puerto Rico (y en eso la prensa tiene su responsabilidad) el debate público de ideas (necesario para una sociedad democrática vibrante) ha sido sustituido por el ataque vicioso de personas. Una sociedad que no pueda sentarse a dialogar sobre temas diversos o peor que le niega el derecho un sector tan siquiera a opinar, estará condenada a la destrucción. Somos un reguerete de gente que coincidimos en un espacio geográfico, no un pueblo que construye un destino común.

Honestamente siempre leo tus columnas, me resultan interesantes y algunas veces coincido contigo, siempre he visto que tiendes al desequilibrio de los ataques a las personas que desdice de tu brillantes e inteligencia y de la nobleza de las causas por las que abogas. Mi abuela me enseño “ataca al mensaje no al mensajero” pero se ve que hace mucho tiempo los valores CRISTIANOS de mi abuela y su generación dejaron de regir en mi país, porque vivimos en la “modernidad” sin rémoras o retrancas del pasado religioso nuestro.

El utilizar epítetos como “lobos rapaces” “hipócritas” y “demonios” contra líderes religiosos a quien no conoces, simplemente porque no atacaron visceralmente al Gobierno actual, o a líderes de la oposición (municipio de San Juan) a quienes se dice que están siendo investigados por el FBI (que ni ha confirmado ni desmentido tal afirmación) manifiesta una emotividad desequilibrada que no te hace distinguir entre investigación y conclusión, hipótesis y realidad; pero peor se te olvida que el país que me lego mi abuela existe una presunción de inocencia, y no es propio de un religioso “saltarse a la torera” esa presunción masacrando a personas sin que hayan sido condenados por un tribunal, claro puedo entender que para ti la adultera del Evangelio merece que le tiren piedras, y que no le den una segunda oportunidad (es que es adultera), por eso, para ti, en el caso de los políticos no merecen que ni los acusen, merecen que los apedreen simplemente por la sospecha de que actuaron mal. Claro ese el país de las dictaduras donde no se reconoce el derecho de ser diverso a quien no concuerda con el régimen, querida amiga las columnas de los periodistas no son los pliegos acusatorios de los tribunales. Todavía quedan refrescados en mi memoria los ataques de analistas y periodista contra la familia del anterior gobernador aduciendo que venían acusaciones (incluso contra él) el tiempo demostró que la verdad había sido sustituida por el chisme y la maledicencia. Ese tipo país, tal vez para ti es normal, para mí no, creo que ese tipo de país es la sucursal del infierno en la tierra.

Pero todavía me sorprende de tu columna algo más, no sé en qué país has vivido pero todos los religiosos a los que hiciste referencia (los queridos amigos Pastores Ricky, Raschke, Wanda Rolon, Otoniel y el Arzobispo de San Juan Mons. Roberto González, mi pastor) han hablado claro y fuerte sobre el tema de la corrupción, además de las gestiones personales con los políticos de turno sobre ese tema. Tal vez necesitarías escuchar más y hablar menos para que pudieras conocer lo que han dicho y como han actuado sobre el particular. Dicho sea de paso yo no te escucho hablar del centro de atención a víctimas del crimen y violencia domestica que tiene el Pastor Ricky, mi hermano, en su iglesia en Bayamón abierto de lunes a jueves. Yo no te escucho hablar de la labor noble que está haciendo el Pastor Raschke en Venezuela predicado el Evangelio a multitudes para intentar llevar la paz ese hermoso país. Tú no has hablado de la labor social de la Pastora Wanda, una gran mujer puertorriqueña, en su iglesia La Senda Antigua en la educación de niños con un colegio hermoso, la atención de mujeres maltratadas y la proyección internacional ayudando a los pobres; yo no te escucho hablar de los esfuerzos en Puerto Rico y fuera de Puerto Rico del Arzobispo de San Juan por intentar que se nos condone la deuda, sí que se nos condone la deuda. Yo no te escucho hablar de lo que el pastor Font hace en su Iglesia para mejorar la calidad de vida de cientos de puertorriqueños… Me honro de pertenecer al círculo de amigos de estos seres humanos extraordinarios.

Claro tu Columna tiene una finalidad, es negarles a los creyentes el derecho (no el privilegio) de reclamar su espacio de libertad religiosa. Su espacio a ser diverso. Tal vez el país que tú concibes es el país de “one way diversity”… pero ese país está abocado al fracaso… podremos construir una sociedad sin Dios pero al final esa sociedad se volverá contra el mismo hombre. Mi puerta siempre está abierta para el que quiera dialogar y construir un país, no un reguerete de gente que vive en un espacio geográfico arrancándose los pelos.

Fuente: https://www.noticel.com/opiniones/blogs/en-blanco-y-negro-con-sandra/lobos-rapaces/1088445579

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