El cristiano y la política

Saludos a todos y gracias por acompañarnos para ser la voz de los que no tienen, de los mas vulnerables, nuestros niños, nacidos o por nacer.

Dr. César Vázquez Muñiz
Portavoz PR por la Familia

Jesús nos dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.” Los cristianos tenemos doble ciudadanía. Aspiramos a ser algún día ciudadanos de los cielos pero ya somos ciudadanos de esta tierra. Tenemos igualdad de derechos y deberes ante el estado como todos los demás, crean o no crean. Ni mas ni menos. Tenemos el derecho y el deber de participar en los procesos que nos afectan. Eso incluye la política, la del estado y la de los partidos. Tenemos el derecho de expresar nuestras convicciones y que se nos escuche con el mismo respeto con que se escuchan a otros. No sólo esperamos que se nos escuche sino que exigimos que se tome en cuenta lo que decimos, particularmente a la hora de crear las leyes que nos van a gobernar. De lo contrario seremos ciudadanos de segunda clase, obligados a sostener un gobierno, a la vez que se discrimina contra nosotros.

Los que creemos en Dios, los que creemos que hay valores absolutos y que no todo termina con la muerte, somos la mayoría en Puerto Rico. Pero hay algunos que pretenden que nos callemos. Esos que proponen que el único discurso público legítimo es el que nace del materialismo y el secularismo. Esos que pretenden que abandonemos nuestras convicciones mientras ellos se aferran a las suyas. Esos que nos acusan de fundamentalistas pero persiguen y destruyen a todos los que no piensan como ellos. Esos que niegan que existan verdades absolutas pero con su verdad atropellan a los que no piensan igual. A esta nueva persecución le llaman diversidad e inclusión. El argumento es “completa separación de iglesia y estado”.

Toda ley implica una valoración de la realidad, un marco de referencia, una moral y una antropología, una visión particular de lo que es el hombre. La pregunta es: ¿qué moral va a fundamentar las leyes de Puerto Rico? ¿La moral de la mayoría, que tiene una visión trascendental de la vida o la moral de una minoría, materialista y relativa a la conveniencia ?

Escuchemos algunas palabras del Diario de Sesiones de la Convención Constituyente: Ernesto Ramos Antonini, pág. 14 “Pido a Dios que os ilumine y que guíe vuestras deliberaciones para bien de Puerto Rico” Dijo Antonio Fernós Isern, pág. 14“ Dios querrá que bajo la constitución que habremos de hacer aquí, nuestro pueblo tenga siempre a la cabeza de su Judicatura un intelecto tan ponderado, una conciencia tan recta y una personalidad de tan armónicos relieves. Dios lo querrá y también lo querrá el pueblo puertorriqueño.” Continúa Fernós Isern y cito: “…a ustedes, compañeros delegados de la Asamblea Constituyente del pueblo de Puerto Rico, que es libre y por eso puede constituirse por sí mismo, como se creó Dios a sí mismo; que es libre porque Dios lo creó libre y porque Dios puso la idea de la libertad en el pensamiento del hombre y puso la fuerza y la voluntad para ampararla…”

Finaliza el cardiologo y primer Comisionado Residente Fernós Isern recordando las palabras del “apóstol don Ramón Baldorioy de Castro” y cito “terminaré diciendo en esta ocasión de cosecha, como se dijo en aquella ocasión de siembra: “Gloria a Dios en las alturas y Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.”

Dice don Jaime Benítez refiriéndose a la Carta de Derechos: “el primer punto que establece es el relativo a la libertad de conciencia, el derecho de todo ciudadano a reverenciar a Dios de acuerdo con su propio criterio…” pág. 1343 Finaliza Don Jaime Benitez “Y quiero decir, señor Presidente, que si esta carta de derechos merece la aprobación de la Convención Constituyente, en mi opinión y en la opinión de mis compañeros, ella habrá de ser motivo de satisfacción, de orgullo y de reconocimiento al alto nivel de educación, de civilidad cristiana y democrática, que informa la cultura puertorriqueña.” Pág. 1345

El documento que nos rige tiene como trasfondo la moral cristiana y reclama como ayudador a Dios al declarar en su preámbulo “puesta nuestra confianza en Dios Todopoderoso…” Aquellos que pretenden desterrar a Dios del discurso público y acallar la voz de los cristianos desconocen la historia y le hacen violencia.

Tenemos el derecho y el deber de participar en el proceso político. Tenemos el derecho de exigir que aquellos que reciben nuestro respaldo con el voto respeten y protejan nuestros valores. Debemos exigir que se proteja la vida desde antes de nacer. Debemos exigir que se respete el derecho de los padres a criar a sus hijos y que se respete el derecho de los padres a intervenir para proteger sus hijos. Eso incluye a la menor embarazada. ¡A mis hijos los crio yo! Debemos exigir la protección de la libertad de conciencia y de expresión de los profesionales cristianos. Todo lo anterior se fundamenta en el derecho a vivir de acuerdo a nuestras convicciones cristianas.

Debemos:

1. Orar por todos los líderes de nuestro pueblo. Son objeto de mucha presión. Necesitan sabiduría, claridad de visión y firmeza de carácter.

2. Retomemos nuestra responsabilidad de educar a nuestros hijos, de formar su carácter y de comunicarles nuestra fe. No podemos delegar esto a la escuela, a los medios electrónicos ni tan siquiera a la iglesia. Seamos ejemplo de lo que predicamos.

3. La iglesia tiene que enseñar todo el consejo de Dios incluyendo lo que atañe a la sexualidad humana. La iglesia tiene que enfrentar con verdad y compasión los conflictos que genera la sexualidad en los niños, en los adolescentes y en los adultos. Ministrar a la familia no es opcional, es fundamental.

4. Tenemos que participar en las discusiones sobre los temas que nos atañen, en la escuela, en la comunidad y en el partido.

5. Exijamos integridad a nuestros políticos.

6. Conozcamos los candidatos. Votemos en primarias. No hay que esconder nuestra preferencia política. Ello no debe crear diferencias entre nosotros. Si las crea es síntoma de nuestra carnalidad.

7. Mantengamos la comunicación con los que nos representan. Déjeles saber su sentir.

Si no participamos en los procesos políticos otros decidirán por nosotros y afectarán a nuestros hijos.Tenemos que reevaluar lo que hemos hecho en el pasado en esta área. Debemos preguntarnos si nuestras estrategias han sido correctas.

Debemos preguntarnos si ha llegado el momento para cambiar la manera de hacer las cosas. Debemos preguntarnos si para este momento nos ha levantado Dios.

Que el Dios Todopoderoso bendiga a Puerto Rico. Muchas gracias.

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