El segundo blanco de la perspectiva de género: la religión y las libertades religiosas

TERCERA PARTE

Por: Milton Picón

Parte de la agenda de las activistas del marxismo cultural lo es el atacar la religión. Eso se ve en sus discursos, y se ve en el cómo sus amigos en los medios de comunicación tratan el tema de la perspectiva de género. Un buen ejemplo lo tenemos hoy en la continuación de la campaña fallida del Nuevo Día en favor de que el gobierno ceda y vuelva a introducir el currículo de perspectiva de género en las escuelas públicas. Lean esta cita que aparece en la foto que acompaña este escrito de la edición de hoy jueves 29 de noviembre de 2018, del columnista, periodista y parte de la mesa directiva del Nuevo Día, Benjamin Torres Gotay. En una columna titulada “La Indiferencia y la complicidad”, el periodista no puede aguantar las ganas de dedicarle al cristianismo conservador del país, un párrafo, tratando en alguna manera de responsabilizar a los que el llama ´fundamentalistas´ de la escalada de violencia contra la mujer, por la oposición reiterada de estos a la llamada perspectiva de género. Lo cito, cuando escribe: “La educación con perspectiva de género existió aquí hace un par de años. Pero este gobierno, la quitó, guiñándole el ojo al fundamentalismo religioso, que parece que le teme a la alteración de los roles tradicionales Hombre-cabeza-de-familia-mujer-sujeta más que a las mismísimas pailas del infierno”.

El Nuevo Día a través de su portavoz está diciendo unas cosas que valen la pena reseñar. Es cierto que hace dos años había perspectiva de género en las escuelas, o al menos se tenía planificada al detalle. Eso ocurrió en la administración del ex gobernador Alejandro García Padilla. Y se eliminó en esta administración gracias a la presión que ejerció el Senado sobre la actual Secretaria de Educación, durante el proceso de sus vistas de confirmación. Dice el periodista que nosotros le tenemos miedo a que se alteren los roles tradicionales bíblicos y cristianos sobre la familia. Es bueno señalar que nosotros los creyentes no le tenemos miedo a los hombres, estén en la posición que estén, nosotros sólo tememos reverentemente al Dios al cual servimos. Lo que nosotros no queremos para nuestra niñez es que le atosiguen ideologías políticas, los adoctrinen en la mentira y la irrealidad y los conviertan en parte del fracasado modelo social que los liberales han corrido en el país por décadas y décadas. No han sido los creyentes los que han corrido el gobierno ni el sistema educativo en Puerto Rico. Eso lo han hecho los mismos que nos hundido como país: los políticos. Cuando el periodista escribe la oración “roles tradicionales” y los señala como “hombre-cabeza-de-familia-mujer-sujeta”, si está hablando de lo que dice la Biblia. He dicho repetidamente a través de los años, que la meta final del activismo sexual, no es otra que el atacar los principios de la Palabra de Dios. Cuando una sociedad que le ha dado la espalda a Dios y a su verdad, abrazando la necedad y la mentira, ¿es de extrañar que la meta de estos no sea otra que tratar de suprimir la verdad? En el último análisis, de eso se tratan estas luchas.

Por otro lado, si bien las feministas de género promueven la “deconstrucción” de la familia como la panacea para enfrentar el problema de la violencia contra la mujer, ponen especial énfasis en la “deconstrucción” de la religión, que según dicen, es la causa principal de opresión de la mujer.

Numerosas organizaciones feministas de fuera y dentro del país, al igual que la propia ONU se han empeñado en criticar a quienes ellos denominan como “fundamentalistas”, que para todos fines prácticos se refieren a cristianos protestantes, católicos y ortodoxos, judíos o musulmanes, o cualquier persona que rehuse ajustar las doctrinas de su religión a sus agendas sexuales.

Un vídeo promotor de ideas feministas exhibido en una conferencia de mujeres, producido por Judith Lasch, señalaba: “Nada ha hecho más por constreñir a la mujer que los credos y las enseñanzas religiosas”. Lo anterior lo creen las feministas de género como una verdad fundamental. De hecho son más fundamentalistas de lo que no quieren admitir.

En informes de reuniones de Estrategias Globales para la Mujer, es común el ver destacada la palabra fundamentalistas. Lo hemos escuchado en Puerto Rico vez tras vez de labios de estos grupúsculos y de sus acólitos en los medios de comunicación como señalábamos arriba.

Vale señalar que para el feminismo de género, la religión es un invento humano y piensan que las religiones principales fueron inventados por varones para oprimir a las mujeres. Por ello, hay feministas radicales que postulan la re-imagen de Dios como Sophia: sabiduría femenina. En ese sentido hasta tenemos “teólogas del género” de esas que salen y se gradúan de cementerios teológicos, mal llamados seminarios y que después llegan a las iglesias con los embelecos de “Dios Padre y Madre”. Cuando usted escucha de su líder religioso el hablar en esos términos, sepa que ya compró estas ideas y las está introduciendo en su iglesia. Salga corriendo de lugares como esos.

Una de estas mal llamadas “teólogas de género”, Carol Christ, proponen el descubrir y adorar, no al Dios que conocemos, sino a una mal llamada diosa. Afirmaba lo siguiente en “Womenspirit Rising”, pág. 170: “Encontré a Dios en mi misma y la amé ferozmente”. Lo que está diciendo esta mujer es que el poder femenino es fuerte y sustentador, que está en ella misma y ya no tiene que ver a un hombre o a la figura masculina como salvador.

El Papa Emérito Benedicto XVI decía con toda la razón del mundo lo siguiente: “La ideología de género es la última rebelión de la criatura contra su condición de criatura. Con la ideología de género el hombre pretende liberarse de su propio cuerpo. Ya sin alma, sin Dios y sin cuerpo, el hombre moderno es una autovoluntad que se crea, es Dios para si mismo”.

Elizabeth Schussler, otra “teóloga de género” en su libro “In Memory of Her” dice: “Los textos bíblicos no son inspiración verbal ni principios doctrinales, sino formulaciones históricas”. Dice que todos los textos son producto de una cultura e historia patriarcal androcéntrica.

Johanne Carlson Brown y Carole R. Bohn, en el libro “Christianity, Patriarchy, and Abuse: A Feminist Critique”, atacan al cristianismo catalogándolo como propulsor del abuso infantil. Dicen: “El cristianismo es una teología abusiva que glorifica el sufrimiento. ¿Cabe asombrarse de que haya mucho abuso en la sociedad moderna, cuando la imagen teológica dominante de la cultura es el abuso divino del hijo, un Dios-Padre que exige y efectúa el sufrimiento y el abuso de su propio hijo? Si el cristianismo ha de ser el liberador del oprimido, debe primero liberarse de esa teología”.

Al feminismo de género hay que hacerle frente sin guantes de seda puestos. Siempre habrán algunos de nuestros hermanos que piensen que es posible entrar en un diálogo con estas feministas. ¡Cuanto quisiéramos que pudiera ser así! La realidad es que es muy poco lo que se puede humanamente negociar con gente que está atrapadas en ideologías. Solo Dios puede libertar.

El feminismo de género es un sistema de pensamiento cerrado, como aquellos tubos que tenían los viejos televisores y radios. No hay forma de argumentar. No se puede apelar a la naturaleza, ni a la razón, la experiencia humana, o las opiniones de otras mujeres que platean otras soluciones mucho mejores y efectivas. No importa cuanta evidencia se acumule contra estas ideas absurdas, las feministas de género se caerán de espaldas insistiendo que todo lo que diga un fundamentalista o cualquier persona que no esté de acuerdo con ellas, no es otra cosa sino una prueba adicional de la conspiración patriarcal masiva en contra de la mujer.

En la cuarta parte de este serie hablaremos de las propuestas específicas que las activistas de género le llevaron al Sr. Gobernador y que están siendo estudiadas por La Fortaleza.

2 comentarios en “El segundo blanco de la perspectiva de género: la religión y las libertades religiosas

  1. Verdaderamente aterrador, espantoso y escalofriante la pretención del movimiento feminista. Triste por demás. Evidencia que “la mujer sabía edifica su casa, más la necia con sus manos la derriba”.
    Por favor, que Mujeres por Puerto Rico someta ante la consideración del Gobernador una propuesta que supere la ya presentada por el movimiento feminista🙏

  2. Verdaderamente aterrador, espantoso y escalofriante la pretención del movimiento feminista. Triste por demás. Evidencia que “la mujer sabía edifica su casa, más la necia con sus manos la derriba”. Por favor, que Mujeres por Puerto Rico someta ante la consideración del Gobernador una propuesta que supere la ya presentada por las activistas de género

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