El chatarrazo de nuestra sociedad

César VázquezTeníamos… y seguimos teniendo problemas sociales serios. Cerca de mil muertos por crímenes por año. La mayoría, hombres jóvenes entre 18 y 30 años. Hemos perdido una generación de hombres puertorriqueños en los últimos veinte años. Se habla de cerca de un millón de enfermos mentales diagnosticados. Sin diagnosticar… ¿cuántos? Pienso que estar “mal de la mente” no debe contar, porque si no ¡estaríamos todos incluidos! Tenemos alrededor de 600,000 personas con adicción al alcohol, a drogas recetadas y a drogas ilícitas. De esos, 110,000 son adictos a drogas y casi la mitad, 52,000, a marihuana. El costo al individuo, a su familia y a la sociedad es incalculable.

Para colmo de males algunos abogan por la despenalización de la marihuana. El efecto práctico es la legalización de la marihuana. Hay quien inclusive habla del beneficio económico que traerá al país el cobrar arbitrios por el uso y venta de esta sustancia. Desde esa visión tenemos que reconocer que la prostitución también es muy lucrativa…

El experimento social que se nos propone ya ha sido practicado en otros países. A principios del siglo XXI Gran Bretaña disminuyó las penas al uso de marihuana. Rápido se vio un aumento en gente joven que necesitó tratamiento para la adicción a marihuana. De hecho, este número se duplicó del año 2005 al 2006. Las autoridades inglesas se dieron cuenta de que la marihuana de alta potencia disponible causaba enfermedad mental y psicosis. Un profesor de psiquiatría declaró que por lo  menos 25,000 esquizofrénicos en el Reino Unido pudieron haber evitado la enfermedad si no hubiesen utilizado la marihuana. Psiquiatras puertorriqueños dijeron lo mismo ante la legislatura pero la prensa no los reseñó.

Holanda, con una experiencia de más de 20 años con el uso controlado de la marihuana, llegó a la conclusión de que se habían equivocado. No hubo disminución en la criminalidad asociada a la marihuana. Por el contrario, ésta aumentó. No pudieron evitar que llegase a los jóvenes pues se había creado un clima de tolerancia. Las autoridades de Holanda declararon que el uso de marihuana empobrece las destrezas sociales de los jóvenes, disminuye su capacidad de aprendizaje y disminuye su capacidad de tener un empleo en el futuro. Y lo anterior es peor para los grupos socialmente desventajados. Las últimas restricciones en Holanda implican que sólo los ciudadanos holandeses de 18 años o más pueden consumir 5 g de marihuana al día bajo circunstancias bien controladas. Esto implica consumir esta sustancia en unos lugares establecidos, “coffee shops” y nunca fuera de ellos. Aquí se habla de 14 gramos, 28 cigarrillos, y de consumirla en el hogar… También se elimina la prohibición absoluta de marihuana en las escuelas o lugares de recreo de niños.

Se realizó un estudio en la ciudad de Dúnedin, Nueva Zelandia, con 1037 individuos  que desde la edad de 13 años se siguieron durante 25 años. Se encontró que mientras más temprano los jóvenes empezaron a usar marihuana y mientras más fuerte fue su consumo mayor fue la pérdida de su cociente de inteligencia. Su capacidad de aprender se empobreció.

La marihuana de hoy en día es altamente adictiva. Es la segunda causa, después del alcohol, de visitas a sala de emergencia por jóvenes intoxicados. Es la primera causa para admisión de jóvenes a programas de tratamiento de adicción. Y es la primera causa de admisión de jóvenes a hospitales psiquiátricos. Puede causar psicosis, muchas veces, la primera vez que es utilizada. El daño puede ser permanente. Psiquiatras puertorriqueños dijeron haberlo visto en su práctica pero la prensa no lo reseñó.

Nuestros jóvenes tienen problemas con el uso de alcohol y cigarrillos aunque estas sustancias son ilegales para menores de edad. ¿Cómo vamos a evitar que la marihuana una vez disponible llegue a nuestros jóvenes? ¿Quién está dispuesto a que su hijo se convierta en un imbécil (síndrome de falta de motivación) con el uso de la marihuana? Sólo aquellos que tienen una vida tan pobre que necesitan de la felicidad química instantánea que la marihuana les provoca. La realidad es que la gente fuma marihuana por la nota que cogen…

No creemos que alguien deba ir a la cárcel meramente por el uso de marihuana. Pero el uso de esta sustancia por un individuo nos debe servir como señal de un peligro ante el cual debemos actuar como sociedad. El norte debe ser la intervención temprana y la rehabilitación. Nada de lo propuesto legislativamente va en esta dirección.

No nos engañemos. Liberalizar el consumo y la disponibilidad de la marihuana aumentará la adicción, las enfermedades mentales y pondrá en peligro a los más vulnerables… a nuestros jóvenes. ¿Estamos dispuestos a jugar a la ruleta rusa con el futuro de nuestros jóvenes y de nuestra sociedad. Yo no estoy dispuesto…y ustedes, presidente de la Cámara, presidente del Senado y Señor Gobernador ¿están dispuestos a convertir nuestra sociedad en chatarra?

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