Es tiempo de ponernos en la brecha

preso BibliaEs interesante ver cómo el lobby gay se está infiltrando poco a poco en todas las esferas de la sociedad. En la judicatura, las universidades, la prensa, la legislatura, la educación pública y hasta en los concilios y altas esferas de muchas iglesias y denominaciones. Ellos están haciendo lo que se supone hagamos nosotros los cristianos frente al llamado que nos hace Jesús de ser luz y sal de la tierra. En cambio muchos cristianos han ido haciendo todo lo contrario; replegándose, escondiéndose y siendo cada vez menos influyentes en la sociedad, cediendo cada vez más terreno a las tinieblas.

Lo justificamos diciendo que es profético y eso es lo que tiene que suceder. Tomamos como excusa las profecías bíblicas para asumir la actitud del avestruz y no afrontar el tremendo reto que tenemos por delante. Nuestros antepasados cristianos lucharon y batallaron por lograr las libertades que hoy gozamos de reunirnos libre y cómodamente en nuestras iglesias y poder predicar el evangelio abiertamente (bendición que a veces no hemos sabido aprovechar). Pero si seguimos cediendo terreno al enemigo, muy pronto esas libertades irán siendo suprimidas una a una.

No le temo a la persecución, y si es lo que necesita la iglesia de Puerto Rico para experimentar un verdadero avivamiento, que así sea. Si esta persecución va a venir ante una iglesia poderosa, comprometida, militante y valiente, gloria a Dios!! El problema es que la iglesia puertorriqueña no está en esa condición. Se ha vuelto una iglesia materialista, hedonista y ritualista. El evangelio de Cristo que nos llama a seguir sus pasos enfrentando persecuciones, padecimientos y oposición ha sido suplantado por un evangelio adulterado que promete riquezas, beneficios y comodidades. No nos extrañemos que muchas personas en nuestras iglesias, cuando esto empiece a calentarse, tropezarán y claudicarán; empezando por pastores y líderes que ven la piedad como fuente de ganancia.

Esto va tan rápido que si no nos metemos en la brecha como Dios nos ha llamado a hacer, es cuestión de dos a tres años como máximo para que cambie radicalmente el panorama y escenario en que vivimos. Hoy exhorto a pastores, líderes y creyentes en general en mi país, a hacer lo que Dios nos llamó a hacer: a pelear la buena batalla de la fe. A que al igual que David, no le tengamos miedo al gigante y vayamos con fe sabiendo quién es el que está a nuestro lado. Que al igual que la reina Ester (4:16) cuando se dispuso a ver al rey Asuero para defender a los judíos, podamos decir, “y si perezco, que perezca.” Como decía el viejo himno: “Firmes y adelantes huestes de la fe, sin temor alguno, que Jesús nos ve.”

Por René Pereira, Jr.

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